Efemérides

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miércoles, 12 de mayo de 2010

Mi vida de impedida de los cojones, tomo II: La Dieta

No sé cómo suavizar el hecho, así que descerrajaré el tiro a bocajarro.
Estoy a régimen.
Yo.
YO.

Quién nos iba a decir, a mí y a los 43 kilos con los que volví de Holanda, que algún día (¡y no tan lejano!) iba a estar a dieta. A mí. ¡A mí! A mí, que me atiborraba de todo lo visible y lo invisible con el afán de ganar ser humano, es decir, presencia. A mí, que cuando salía con mi hermana 7 años menor, el equipo de alevines del Coslada que se arrimaba a ligar con nosotras pensaban que la mayor era ella. A mí, que me pasé la vida preguntándome cómo sería eso de tener tetas y cuerpo, en general. A mí.

Y es que les he mentido. La descripción esa de la izquierda donde dice “delgada como ella sola, cegata como sólo también ella” no ha sido actualizada nunca desde los inicios de este blog. Y así ha resultado que mi cuerpo, a los 28 años de edad, comenzó por fin a salir de la eterna adolescencia en la que dormitaba y empezó a ser mujer. Experimenté por fin el cambio que había observado en mis compañeras de instituto. Y empecé a echar tetas, muslos y caderas cómo sólo yo sabía hacerlo. “Eso es que te estás preparando para ser madre”, decía El que me acompaña, compungido, con notable y comprensible temor en el rostro. Y así es que en un año y medio me he plantado en 59 kilos. Repartan 15 de ellos entre teta, muslo y cadera, y tendrán el resultado. Un 8 andante.

Esto no hubiera trascendido de no ser por las putas rodillas.
Entre las diversas indicaciones, me recomendó el señor médico que no cogiera peso. Yo lo entendí como que, a partir de la presente, El que me acompaña cargara él solito con la compra, la ropa de la lavadora y la reorganización del salón que en ese momento se me estaba ocurriendo hacer. “Que procure no engordar”, me aclaró, observando el aura anirvanado que me asomaba por las orejas y ensombreciendolo así.

Yo concluí que “procure no engordar” encierra un “intente adelgazar un poco” implícito. Así que, como yo no sabía cómo funciona eso, fui a mi médico de toa la vida.
-¿Cuánto mides?
-Hmmm… 1,66 o 1,67 o así
-¿Y cuánto pesas?
-Pues no lo sé
-¿No lo sabes?
-No. Debe de ser un poco bastante. Porque hace dos veranos que la ropa de siempre no me cabe.
-Eso no me indica la necesaria exactitud. Vamos a pesarte.
-Vale
-Subete aquí.
-(me subo)
-59,600
-Hostiascruz.
-Hm. No estás gorda para tu ser. Pero te conviene adelgazar un poco, por las rodillas. Veamos. Te voy a poner una dieta de stöckgomch udulküren, menert groma gredabolp, irgien moblafeer, erget frudenster. ¿Vale?
-Vale

Me da una hoja con dibujitos de peces, manzanas y panes. “20 gramos de queso”. “150 gramos de pollo”. “200 mililitros de leche desnatada”. “30 gramos de arroz”. “3.528 piezas de fruta”.
Mierda, aquí no salen los udulküren por ningún lado. Espero que no fuera importante, porque sólo he entendido “kilocaloría”, que tampoco sé lo que es, pero por su fonética vascuence al menos identifico el vocablo.
Bueno, yo voy a hacer lo que pone aquí, y que sea lo que dios quiera...

Y así es como llevo una semana en contacto con el lado oscuro y en comunión con mi sexo: siguiendo las directrices de la sacrosanta logia de La Dieta y abrigando en mi interior la santísima trinidad: el pollo, la pera y la berenjena. Y mis impresiones al respecto, qué quieren que les diga: que es una puta mierda. Yo no estoy hecha para comer berzas. Yo soy de buen yantar. Yo soy de que me salga el cocido de mi semisuegra por la orejas, con toda su consistencia castellana. Así que no sé si esto compensa. Y además, lleva a la plena introspección, a la continua reflexión, y a la consiguiente pérdida de lozanía, todo el día acompañado de la duda: “¿cuánto pesará esta tajadilla de bacalao?”, “¿podré añadirle una cucharada más de arroz?”, “¿esto de la dieta es pa un rato o es pa toa la vida?”, “¿qué va a ser de mi intención de probar todos y cada uno de los restaurantes de Madrí –y el extranjero-?”.
No, no, no y no: esto no es vida y ya me podré poner como la Schiffer, que no lo compensa. Yo en cuanto pierda unos kilines de ná vuelvo a mi cochinillo asado.

12 comentarios:

Txetun: dijo...

Ahora entiendo todo...

Dos cosas: la Schiffer ahora pesa por dos (está embarazada de su tercer hijo), así que mal ejemplo has ido a coger. La otra es que hacer dieta y visitar todos los restaurantes del mundo no es incompatible, solo tienes que readaptarte a las circunstancias y visitar todos los restaurantes del mundo con la báscula bajo el brazo para que el chef de turno no se pase echando tajadas de bacalao más gordas.

¿Qué tal de las rodillas? ¿Dónde está el post-homenaje prometido ante la falta de felicitación de mi cumpleaños? Mujer sin palabra...

La Tremolina... dijo...

¿Cómo? ¿"El post-homenaje prometido"? Esto sólo demuestra que usté no está atento a esta su página amiga, porque durante todo el día 6 de mayo estuvo ondeando en primera plana un "Felicitamos a Txetun porque hoy cumple años. Todos: felicidades, Txetun" que luego, a 7 de mayo, lógicamente desapareció.

Así que ya me dirá usté de dónde se ha sacado un post prometido y qué es ese todo que entiende usté ahora y antes no entendía

Txetun: dijo...

Qué típico de usté arreglar las grietas de un sólido edificio como es nuestra amistad con tiritas del todo a un euro...

Yo que empleé mi propio blog en su día para derivarle lectores haciendo propaganda de este su bló (y de aquella, su persona).

Yo que la felicité en su día por varios espacios.

En fins, si de donde no hay... :-P

Anónimo dijo...

Un par de cosas, yo también.

De pequeña yo era lo que se llama comúnmente "una tirillas". Vamos, que los niños de Biafra a mi lado estaban gordos.

Hace un par de años alcancé el mismo peso que usté ahora, gracias a una vida sedentaria de 8 horas sentada en la oficina y nada de deporte.

Pero he vuelto a bajar. ¿Cómo? Deporte moderado (pilates, donde las rodillas no sufren) y cuidar las comidas (homenajes de vez en cuando, no picar entre horas, desayunar mejor, cenar menos...). Así de simple.

Ólvidese de las dietas. Para sacrificios tontos voluntarios ya están los mártires. Y usté no tiene pinta de serlo.

Un abrazo y mucho ánimo.
R

La Tremolina... dijo...

¿Que las rodillas no sufren en el Ponciopilatos ese? Pues me han hecho saber especialmente que ni me se ocurra. Tenga usté en cuenta que para mí y mis rodillas cosas tales como sentarse en el suelo nos resultan inviables (desde hace ya tiempo)

Jafuda Cresques dijo...

Señora Tremolina,

Le aseguro yo que las "Vieras con anguila ahumada, patata y limón" de un restaurante que yo me sé no engordan. Jamás.

Cuídese,
Jafuda

La Tremolina... dijo...

Ay, no me diga esas cosas, don Jafuda.... ay que me entran los calores...

Anónimo dijo...

Vaya! Pues dependerá del apellido del pilates en cuestión, supongo (como el yoga).

Si quiere me acompaña un día y ve lo que hacemos. La posición más frecuente suele ser tumbados (abdominal para acá, abdominal para allá...). Pocas cosas sentados, y si alguien no puede hacer algo porque le duele -véase, mi maravilloso arco lumbar y yo- pues no hace ese ejercicio, que nadie le amenaza con un fusil!

No sé, me deja usté muerta, la verdad. Mire que yo dejé tai-chi porque eso sí que me hacía papilla las rodillas, pero ¿pilates??
Pirmera noticia.

Bueno, la natación es otra alternativa...

R

Pao dijo...

Pero, doña Tremolina, hay pilates y pilates. Uno es en el suelo y otro es arriba de máquinas especiales, mucho más suave. Mal que mal, el pilates está hecho para rehabilitar musculatura y reforzarla sin causar tensión... Pero que va a saber uno, por algo un doctor en medicina se ha pasado una década y pico metido entre libros y demases.
Algún día me dirás qué es lo que tienen tus rodillas, espero.
Desde el otro la'o del charco, un abrazo solidario por lo de la dieta. Ahora ya sabe usted lo que sentí yo cuando me dijeron "o haces dieta y te haces diabética". No hace gracia, no...

dezaragoza dijo...

Yo quería comentar el post pero los comentarios son hasta más interesantes (a perdonar señora Tremolina). Qué bien y qué suerte que tiene usted quién le ayuda, educa y apoya hasta cuando usted no quiere ¿eh?. Pilates, pilancios, pilotos...

Ánimo con la dieta. Es cierto que cada kilo de menos ayudará a la salud y descargará mucho las rótulas. El resto... lo que diga el señor médico que para eso sabe un ratico. Saludos.

mami-mami dijo...

Totalmente de acuerdo con "anónimo" referente a lo de pilates.
Yo me quedé a cuadros cuando el médico dijo que ni pensarlo ya que machacaba las rodillas ????.
Ciertamente la mayoria de ejercicios son tumbada y lo más que se doblan las piernas es en angulo de 90 grados (y eso si puedes)ademas la fuerza se hace con los musculos abdominales y de la pelvis (que los tenemos un tanto adormecidos). Y como anonimo dice: nadie te obliga a hacer algún ejercicio que te pueda perjudicar.
Cuando quieras te hago una demostracción gratis.
Y olvidate de pesar las comidas, que no es para tanto; es cuestión de comer un pelín menos y moverse un pelín más. Besos para todos los tremolineros.

El que la acompaña dijo...

Curioso leer un tiempo después la última frase con la que sentencias el post, y comprobar que, efectivamente, has cumplido tu promesa :-p