Efemérides

17 de febrero: Kosovo se declara independiente (2008)



domingo, 25 de mayo de 2008

Grandes para la historia

Oh dios mío. En mi búsqueda de la vida en torno al chikichiki, he dado con un incunable. Resulta que hay un ser humano con piernas que se ha dedicado a compilar a los grandes de esta última edición eurovisiva: el pavo irlandés (inmerecidamente descalificado en la semifinal), la carta de ajuste estonia (que tampoco tiene igual), el emo y su gallina... pero sin olvidarse del único, el inigualable, el guía espiritual, el gurú que marcó tendencia... Alf Poier. Y no contentos con eso, incluye, cerrando, el chiki chiki... ¡¡con subtítulos en inglés y personajes célebres interpretando la danza!! Glorioso. Aquí les dejo el documento. Dura siete minutos y algo, así que repanchínguense en el sillón, quítense los zapatos, descorchen una pisicola... y disfruten.

Perrea, perrea

Acaba de concluir Eurovisión. Tanto tiempo preparándonos, tantos días, semanas, meses esperándolo... Por fin llegó. Y uno por uno fueron desfilando por ese escenario serbio el emo de Bosnia (que, por cierto, no llevaba gallina), un señor isreaelí que, por la pinta, debía de ser de la franja de Gaza; luego, la reencarnación de Europe con pasaporte del vecino, y después de éstos, el rapero anciano de Croacia, a ritmo de tango (gran sorpresa).
Y luego pues nada, lo normal: desfile de tetas que no distingo unas de otras, y algún que otro exótico más: unos piratas letones, unos rarunos del Azerbayán que chirrían, un tipo ruso acompañado de un violinista y un patinador sobre hielo epiléptico que ha dejao loca a mi hermana, y lo que de repente se presenta como una gran amenaza para el innegable éxito español: el participante francés, consistente en un señor con barba que aparece en un carrito de golf acompañado de una serie de señoras con barba.

Rodolfo surge en el número 22. Detrás de una de las tías con tetas que, pese a su natural ateniense, se declara fan implícita de Britney Spears, y delante de los anfitriones. Hace una entrada triunfal que ninguno esperábamos: interpreta con su guitarra el "toma tomate, tómalo, iihhh -aaah - iihh- aahh - oh". Rodolfo ya se ha metido en el bolsllo al público paneuropeo. Desgraciadamente, observo que los puristas del Eurovisión se han salido con la suya y han adjuntado a nuestro trío chikiluátrico a tres tías buenorras que sonríen y no pegan ni con Loctite. Pero en fin.

Concluye la actuación. Bravo, Rodolfo, bravo. Moira me envía un sms diciendo que ella es británica y que reniega del español. Diego me llama eufórico: "¡¡Ahora sí que ganamos, ahora sí que ganamos!!". También me llaman el Pibito y Mario, que están visionando la gala en casa de una amiga. Se oye de fondo un gran jolgorio.
España está unida, señores, España es una fiesta. Viva Rodolfo. Esto Europa tiene que notarlo.

Llegan las votaciones. Los primeros, los ingleses. Toma ya, los ingleses nos dan un punto. Esto ya no hay quien lo pare.
(...)
15 minutos después, hemos conseguido mantenernos en la barrera justa de la indigencia gracias a la caridad de países como Albania (¿?), Bélgica, Chipre, Francia (que nos da 5 puntos, cuando jamás nos habían votado, to-to-to-toomaaa!), Portugal (fiel a la tradición, nos da 10)... y todo ha ido más o menos bien hasta que vota Andorra y nos quedamos sin vecinos. Andorra, que nos da 12 puntos, temerosos de que dejemos de admitirlos en nuestros hospitales y nuestras estaciones de servicio. Así que ahora ya cierra que no hay más que hacer. Sin embargo... ¡no! ¡Rodolfo puede con todo! Todavia conseguimos vivir un poco más de la mendicidad gracias a Armenia, Turquía, Suiza, Finlandia, Dianamarca... ¡y hasta Grecia nos da 8 puntos! Lo que nos hace situarnos en un puesto final del Decimosexto.

Tongo. Tongo radical, tongo descarao, porque si no no se explica. Pese a todo, Rodolfo ha remontado: en el puesto 16 hemos quedado, frente al 21 del año anterior. Eso para un país con sólo dos vecinos (y medio) supone un gran mérito. Claro: los ex-yugoslavos, como son muchos y se votan entre ellos, pues sacan muchos puánts por la gorra. No importa que se hayan estado exterminando hasta hace nada y que, en cierta forma, sigan haciéndolo, las Anne Igartiburu de sus televisiones, muy sonrientes, dicen "Serbia, tuélf points". Igual la solución sería esa. Mira, la consecuencia positiva del desmembramiento del Reino es que tendríamos los tuélf points de vascos, catalanes, gallegos y todo el que se apuntara.

En fin, las puntuaciones se acaban y ha ganado el ruso de violinista y epiléptico bailarín. Segundo puesto: Ucrania, tercer puesto: la britney griega. Nadie se lo explica. No me fío, no me fío. Me voy al youtube, que de esto sabe más que ninguno. Pongo "Eurovision 2008". Lo primero que me sale es un vídeo del de Israel. Luego la buenorra de Ucrania, luego la griega, luego Rusia, otra vez la griega... ¡¡Y de repente, en el puesto numero 6 del youtube, "Spain: baila el chiki chiki"!!! Ya sabía yo que el poppolo iba a acoger a Rodolfo mejor de lo que los estamentos querrían hacernos creer. ¡¡Arriba Rodolfo!!


Actuación de Rodolfo (atención a la presentación del locutor, de la tele... inglesa?. Atención también al "Uno, dos!!!" que corea el público. Y a los pitidos del final, ya puestos ):




Atención igualmente al perfil de Rodolfo en la página oficial de Eurovisión. Ay la leche que esta gente no ha pillao que va de coña...

http://www.eurovision.tv/event/artistdetail?song=23994&event=1469

martes, 20 de mayo de 2008

Vida y milagros de un televisor

Soy una mujer condenada al ostracismo televisivo.

Ayer, al entrar en casa, encendí el televisor. Y La 2 (que es la que sale la primera) me dijo que nanai. Huy la leche. Probé distintos canales. Tele 5, La Sexta y Antena 3 funcionan (o sea, que no se debe a un nuevo acuerdo Rouco-Esperanza). Pero me he quedao sin La 2 y sin La Primera. Y sin Telemadrid (no todo iba a ser malo).

La miro. Me mira. Así como diciendo "lo siento, pero no puedo hacer más. Yo lo intento: -ffffssshhhh, fffsssccchhh-... pero no me sale. Lo siento". Me mira con la cara con la que miran los perretes cuando los llevas al veterinario para aplicarles la inyección letal. Sabe que está herida de muerte, y que ya sólo nos resta sufrir en conjunto.

Recuerdo cuando llegó, en el año 2000. Olía a tabaco, y tuvimos el manual de instrucciones colgado de la cuerda de tender, página por página, durante varios días, pa que perdiera el olor. También lo intentamos con el mando, pero no cabía en la pinza. Provenía de un hogar en el que ya no se la apreciaba.
-¡Toma! -dijo mi padre-, que la tenía yo en casa en un armario desde hace varios años, pero funciona estupendamente. ¿Qué, has visto qué regalo de Reyes y de Navidad tan estupendo te hago este año?
-Tonto, pues espérate a finales de enero y así amplías a Cumpleaños -estuve a punto de responder. Pero me abstuve. Total pa qué.

Y así llego Samsungita a mi hogar. Se acomodó en el estante superior de la mesita y empezó a acompañarme en momentos épicos: la caída de las Torres Gemelas, el fallecimiento de Rocío Jurado, el pase de Kolja en La 2, la declaración del habemus papam con fumata blanca, la llegada del primer capítulo de La Hora Chanante a la televisión pública, los resultados de las elecciones 2004, el ascenso de Rodolfo Chikilicuatre.

Y ahora, juntas, repasamos telepáticamente esos momentos cual Supercinexin, mientras me implora: "¡No! ¡No lo hagas! Sé que hay una tal tdt que te tira los tejos, pero es una estirada y nunca te querrá como yo. No me abandones. ¿Por qué no me dejas de exposición, como el VHS que reside en la repisa de abajo y que hace años que vive del cuento, que no hace ná salvo meterse en mis tripas, el tío? También hago juego con el tocadiscos, y con la polaroid. ¡No te deshagas de mí! Si quieres, hasta me pongo en blanco y negro"

Yo soy persona sensible y si me tocan los higadillos me vuelvo blanda. Así que en eso estoy, con el pato donald bueno en forma de tele sobre el hombro izquierdo susurrándome: "déjala quieta, aún puedes ver el CSI...", y el pato donald malo en forma de allegados modernos sobre el otro hombro incitándome: "en Media Markt te devuelven el 25% del precio si España pasa de cuartos..."

martes, 13 de mayo de 2008

Wielkopolskie

Los polacos son unos señores muy feos que habitan en un lugar situado entre Alemania y Ucrania-Bielorrusia, principalmente. Se caracterizan por comer patatas y portar bultos de féminas más o menos cercanas. Entre ellas, mi amiga Amelia, que se mudó a ese lugar el pasado mes de septiembre, de misiones, a inculcar la lengua y la cultura españolas por doquier.

Hace unos días he estado visitando a Amelia. Vive en la suite reservada para profesores extranjeros de la residencia para docentes universitarios "Asystenta". La suite se caracteriza por tener 2 enchufes que funcionan y uno que funciona a veces. Y una cama que no había visto desde mi estancia en Moscú (aunque la de Amelia es de matrimonio, y es que, por muy católicos que sean, tampoco aspiran a que la mujer viva a pan y agua, y más sabiendo del país de libertinaje del que proviene, a ojos de ese par de gemelos que predican por allí).

En estos días, Amelia ha intentado que yo reniegue de mi funesta impresión de los polacos, cultivada a través de largos años de relación con el medio. Para ello, me ha llevado a comer al restaurante Sphinx.
Sphinx es el único restaurante del mundo donde a los camareros los contratan vía casting. Y digo camareros con O, porque camareras no hay. Este descubrimiento supuso mi revalorizción de las acciones polacas como innovación europeomundial en cuanto a marketing, y que yo sonriera por primera vez durante mi estancia, paladeando además la idea de que, al ser Sphinx cadena, quizá alguna vez se expandan hacia el Oeste y pongan una sucural en Torrevieja.

Y qué más os cuento, malandres. Fui a un concierto de un señor skaniano que cantaba raro ("lo más interesante son las letras", me comenta Amelia), del que he intentado subir un vídeo que muestra al público polaco en trance y clímax musical, pero el cacharro este no me deja. Hice un viaje en tren con una nena muy avispada a la que sus padres inculcaban valores barbianos (sin Ken, eso sí). Entré en contacto con las fuerzas del orden, acompañando a Amelia a denunciar un robo. Fuerzas del orden éstas que tenían calendarios de la policía alemana colgando por las paredes, a la sazón. Y advertí que, si tu nombre acaba en "a", los polacos se referirán a ti con "o". "Amelio, querida" rezaba una frase que le dirigía un admirador a mi amiga.


En fin. Acabó mi visita y, si bien me llevo buen sabor de boca del Sphinx (aunque no conseguí superar al binomio María y su hermana, liándose cada una con uno en los 3 miserables días de estancia), sigo opinando que Polonia no es para mí. Ni para Amelio, pese a que la tunante haya decidido prorrogar su contrato hasta agosto de 2009, snif. En fin, yo la echaré de menos y tendré que seguir visitándola entre Kaczynskis y Lech Walesas y señores de ojos saltones con bigote. Eso sí, me aseguraré de volver a hacer escala de 3 horas en Frankfurt. Que esos sí que están bien hechos. De aquí a tres visitas más, hasta supero al binomio arriba mentado con el teutón del Tax-Free.

lunes, 12 de mayo de 2008

Impresiones

Amigos: tal día como hoy mi pecho se ensancha cual si respirara brisas de los montes de Baviera y afirma, con gozo y regocijo, que La Tremolina ha adquirido un nuevo status (lo pongo sin "e" para que resulte más impactante).
Amigos: tal día como hoy he sabido que hay uno, al menos uno, he tenido la certeza de que resulta haber uno, al menos uno de mis lectores...
...que me imprime.



(a ver si en la próxima encuesta hay suerte y saco pa unos sugus)

jueves, 8 de mayo de 2008

Colaboraciones

Diego, asiduo lector de La Tremolina, me ha hecho llegar un vídeo patriótico del que me veo en la necesidad de haceros partícipes. Se trata de un documento para el análisis sociológico de cómo los conceptos de patria, orgullo de pertenencia y autodeterminación del yo se desarrolla e integra con cada vez mayor virulencia en la sociedad castellanoleonesa (específicamente, salmantina), mediante himnos, rimas y demás trovas.

Aquí os lo dejo, para la reflexión. Ejercicio práctico: comparar y adaptar a la sociedad castellanomanchega (específicamente, talaverana)