Efemérides

17 de febrero: Kosovo se declara independiente (2008)



lunes, 29 de junio de 2009

Va Michael Jackson y se muere

Se muere el jodío la misma mañana que había decidido morirse Farrah Fawcett, eclipsando así casi por completo al ángel de charlie. Ahora mismo debe de estar el angelito zarandeando al engendro Jackson en los cielos, haciendole saltar las costuras de la nariz. “Ya estás bajando ahora mismo a decir que yo también me he muerto, so mamón. Blanco de mierda”. Pero el caso es que ahí están las multitudes bailando a lo robot para presentar sus respetos, y Ryan O’Neal –e hijo- poniéndose tibios en la comisaría más cercana, probablemente.

Cuentan las televisiones que andan los forenses a vueltas con la autopsia de Jackson. Está tardando mucho. Claro, habrá que quitar muchas capas, supongo, hasta que al final aparezca probablemente lo que viene siendo un lagarto de V. Otra explicación racional para la metamorfosis de ese hombre no cabe.

Y sus deudores. Cuentan también las televisiones que ha dejado tanta deuda que a sus herederos no les va a quedar otra que abrir la masía de Neverland como parque temático. “Y esta es la habitación donde Michael Jackson se pasaba por la quilla a Macaulay Culkin et alteres antes de desayunar cornflakes de kellogs”, dirá el guía a la atenta multitud. “Y esta es la sala donde exhaló el último suspiro Michael Jackson, al que pueden ver en el suelo caracterizado de zombie de Thriller y en estado óptimo gracias a las propiedades del formol”.

Pobre Michael. Y pobre Farrah. No debe de haber nada peor para una vieja gloria que tu actuación final no ocupe las portadas a bombo y platillo, y pase a la página 34 de necrológicas. Puede que a la 23 de sociedad, con un poquito de suerte. Pobre Farrah Fawcett. No se le hace eso a alguien que ha protagonizado La fuga de Logan, y menos aún por el tío que puso de moda los calcetines blancos sobre zapato negro.



Nota de última hora, a 30 de junio: parece ser que hay novedades con respecto a la autopsia. Ésta ha revelado que Michael no tenía pelo y que han localizado un total de 13 cicatrices correspondientes al mismo número de operaciones de cirugía plástica. Como los anillos de los troncos de los árboles, casi a operación por año de adulto.
Pero me inquieta especialmente lo de que no tuviera pelo. Si la despedida de Farraw ha sido mala, imagínense la del Rey del Pop. Que te levante el Samur en una camilla y se te caiga la peluca al suelo. Qué papelón. Y el pobre voluntario de Cruz Roja, recogiendo la melena con la puntita de los dedos índice y pulgar y colocándosela sobre la coronilla. Para la posteridad. Que el Anatómico va a estar lleno de periodistas.

jueves, 18 de junio de 2009

Mondo modernno

Cada mañana a las 08:16, cuando desciendo la calle que se inicia frente a mi portal en dirección a la boca de metro, me encuentro en el número 4 de la citada vía al nuevo inquilino del inmueble, que se ha instalado allí hará unos dos meses. Cada mañana, incluyendo sábados y fiestas de guardar, me lo encuentro sentado en el escalón del portal del número 4, mirando un tanto a la nada, una nada que se inscribe en la distancia que media entre el suelo de la acera y los 90 centímetros de espacio hasta sus ojos.

Es un yonqui de degradación avanzada. Bueno, no sé si es un yonqui muy tranquilo o un alcohólico ya en estado semivegetativo. No dice nada, no observa nada, no interactúa apenas con el entorno. Alguna que otra vez he visto a algún secuaz sentado junto a él, pero su intercomunicación se ha limitado a dirigir la mirada simultáneamente a la misma nada conjunta sita en la acera.

Todos los días.
Con sus chancletas de rayas azules y blancas, y sus calcetines granate.

Así que hoy me ha dado un vuelco el corazón cuando, a las 08:17, nada más rebasar el portal del número 4, al yonqui le ha sonado el teléfono móvil.
Mondo modernno.

martes, 2 de junio de 2009

Despedida a la francesa

Los brasileños han encontrado un asiento flotando en el mar que, al parecer, podría ser de la aeronave gabacha que ayer se despidió a la francesa en medio del Atlántico. O eso, o Ryanair ha empezado a operar vuelos intercontinentales y tirar el asiento de delante por la borda ha sido la forma que ha encontrado un pasajero de conseguir que le quepa la rodilla en el hueco correspondiente. Pero no: parece más probable que efectivamente se trate del avión de Air France que ayer no tocó tierra en París a la hora esperada (¿qué pondría en las pantallas del aeropuerto?). Ese avión en el que no había indicios de que viajara ningún español, como se apresuró a decir el Ministerio de Asuntos Exteriores. Que no contaran con la catalana del imperio del cava, podría quizá asumirse, pero que no contaran con el sevillano, tiene delito. Y eso que, según invita a pensar el curriculum facilitado por los familiares, debía de ser un ingeniero de altos vuelos.

Qué quieren que les diga: yo cada vez me pongo más nerviosa con eso de volar por los aires. Cuanto más lo hago, más nervios tengo en el despegue. Y eso que el que me acompaña trata de convencerme de que después de un accidente es cuando más seguro es volar: por estadística, queda bastante hasta el siguiente. Pero no sé, no sé. Es como cuando me cuenta que ganar la lotería es sencillo, dado que se cuenta con un 50% de posibilidades: o te toca a ti, o le toca a otro. Pero yo no acabo de verlo claro.

El caso es que este accidente tan misterioso tiene a Iker Jiménez frotandose las manos en el sofá de su casa, y a los de Perdidos haciendo turnos a ver si avistan alguna rampa amarilla flotante. Y yo entretanto me pregunto si será cosa del Triángulo de las Bermudas, que vuelve, desplazado, o si será una campaña de marketing con eso del remake de la serie V en versión película que van a sacar en breve. Sobre este particular, tengo un compañero que está convencido de que han sido los extraterrestres, pero que no saben dónde se han metido. Porque Sarkozy es capaz de ir a dialogar con ellos, liberar a los rehenes, y de paso traerse todo el oro que haya en Marte y tirarse a tres marcianas.

Yo no sé. Lo más probable es que estén en el fondo del agua, la verdad. Una lástima que haya ocurrido tan abajo: de haber subido paralelos igual se echaban un mus con los del Titanic. O un hundir la flota. Y hablando de barcos: ha coincidido que hace unos días se ha muerto la última superviviente del Titanic. “Pues sí que ha tardao la jodía en ahogarse”, ha exclamado uno.