Efemérides

17 de febrero: Kosovo se declara independiente (2008)



martes, 29 de enero de 2013

Hay que ser legal

Me dicen las estadísticas que en España hace falta dinero, y me dice el topicazo que los judíos suelen tener mucho. Así que me dicen las noticias que Gallardón ha decidido repartir pasaportes a todo aquel sienta latir el espíritu sefardí en sus venas.

Hasta aquí, pues miren ustedes: allá ellos. No creo que haya mucha razón, a tenor de lo que cuentan, por lo que sintamos peligrar nuestra alma patria por eso de rifar pasaportes. Si total después de lo de comprarse uno un permiso de residencia por 160.000 euros y de regalo una casa, pues qué quieren que les diga. ¿Que podrían haberlo hecho como cuando nos hacían falta "soldados profesionales" y pusimos un cartel en ciertas embajadas en Latinoamérica bajo el eslógan "te cambio un abuelo por un pasaporte"? Pues quizá. Pero claro, si hablamos de sefardíes, el cartel se complica. "Te cambio un tatatatatatatatatatatatatatatatatatataatatrabuelo por un pasaporte y traeme un papel que lo atestigüe". Está chungo. Así que en fin, ellos sabrán.

Pero a lo que vamos.

Se ve que Gallardón ha decidido en este caso regalar un victimismo, en lugar de una casa. Y es así que la noticia viene acompañada de sorpresa. Y es aquí que según la fuente, la sorpresa es una o es otra:

Me dicen las noticias del Canal 24 horas que Gallardón planea reformar el código penal para castigar las teorías y conductas negacionistas (esto es, castigar a aquellos que niegan la existencia del holocausto). Hasta aquí, vale. Porque entiendo además que, por lógica, la reforma comprenderá todo el negacionismo, a saber: si no podrá negarse que hubo campos de concentración en Polonia, entiendo que no podrá negarse que los hubo en España. Entiendo que no podrán negarse las fosas comunes doquiera que las haya, ya sea en las cercanías de Cracovia o en las pedanías de Jaén. Y entiendo que no podrán exhibirse cruces gamadas ni águilas rojigualdas. ¿No?

Pero ¡ah, amigo! Me dicen las noticias de El País que Gallardón planea reformar el código penal para que sean punibles las teorías y conductas antisemitas. Y esta es la madre del cordero.
Porque, ¿qué es "antisemita"? Mal empezamos cuando el presidente de la Federación de Comunidadaes Judías en España sostuvo durante la formulación de la inciativa en el Senado que “La negación de muchos de los derechos más elementales hacia el Estado de Israel por algunos sectores, supone una nueva y refinada forma de antisemitismo”. ¿Qué derechos "más elementales"? ¿El ninguneo por parte de Israel de los propios Acuerdos por ellos firmados en lo que respecta a sus fronteras? ¿El negacionismo propio israelí en el análisis del comportamiento de algunos de sus líderes durante el holocausto a la hora de confeccionar listas de deportados? ¿El misileo actual de propios y ajenos, en tierra o mar? ¿Qué es antisemita? ¿El posicionamiento de uno a favor de que Palestina tenga también un estado por derecho propio? ¿Un posicionamiento estatal, por pura precaución incluso, a favor de que esto suceda?
Se ve que en nuestro afán por ser como Alemania, vamos a empezar por echarnos a la espalda ese Vergangenheitsbewältigung que llevan ellos acarreando 60 años y que les impide criticar en público cualquier bombardeo de la franja de Gaza y cualquier muro que no sea propio y cayera hace 25 años. Se ve que en nuestro afán de ser más rubios, se nos olvida que nosotros somos más moros, y si por legado histórico es, igual tendríamos que regalar pasaportes también a todo aquel que sienta latir el espíritu morisco en sus venas (si es que dejamos alguno vivo).

Ha dicho Gallardón que la expulsión de judíos españoles en 1492 causa dolor y vergüenza. Y no le falta razón. Como no le faltaría si manifestara lo propio al respecto de la actuación española en Sudamérica desde que "la descubrimos", o de la actuación "española" durante la II Guerra Mundial cuando acogimos nazis y nutrimos de españoles y no españoles los campos alemanes, o de la actuación española al reclamar Gibraltar y no saber lo que es Olivenza, si por eso es, y si es que a alguien le importa. Así que sí, no le faltaría razón si manifestara que causa dolor y vergüenza. Al no hacerlo, lo que falta es vergüenza, en vez de razón.

No me malinterpreten. No soy una jipi, ni una utópica, ni creo que lo mejor es que hagas el amor y no la guerra. Pero sí soy consecuente. Y me enerva el cinismo ñoño. Como que salga el otro diciendo que gracias a la reforma laboral, ahora trabajadores y empleadores acuerdan qué hacer en caso de crisis empresarial. Amosnomejodas. Pero este es otro tema, que me ahorro. Por el momento solo quería meterle dos humildes yoyas cibernautas al gallardo caballero. Antes de que este artículo sea punible. Porque hay que ser legal.       

jueves, 3 de enero de 2013

Verborrea

Esta mañana he recibido una audio-nota en la que se me incita a no abandonar este blog, sopena de terribles pesares de conciencia que portar sobre mis espaldas. Y me ha hecho reflexionar. Y admitir que ciertamente ustedes, fans n° 1, 2 y 3 respectivamente, necesitan de estas líneas para abandonar el lecho y mirar al horizonte cada mañana. Necesitan de estas, sus letras amigas, para encarar la cruel realidad que supone vivir. Necesitan de mí para dotar de alguna suerte de sentido a su existencia mezquina. Y alguien de la humildad y el altruismo que me caracterizan no puede dejarles a ustedes en la estacada.

Así que voy a excretar unas líneas, a ver qué sale.

La verdad es que no tengo mucho que contar, pa qué engañarles. Volví ayer de unas merecidísimas vacaciones navideñas, a mi feudo helvético. Ya me apetecía, qué quieren que les diga. Tanta vida social y tanta historia, tanto sarao, tanto estrés... Yo ya no estoy hecha a esas cosas. Yo ya no sé pegarme con los viandantes de La Gran vía con el fin último de no ser yo quien se desvíe un centímetro en la luuucha finaaal por llegar a la otra acera. Ni estoy hecha a que las viejas (porque eso no pueden ser “abuelas”, sino viejas a secas) me arrollen en Pontejos mientras trato de hacerme con “unas reglas para patrones de sisas” (sic) para mi hermana. Ni estoy hecha al jaleo de coches, restaurantes y vecinos, ni estoy hecha a las huelgas de metro. Así que tras dejar atrás la marabunta esa que tienen ustedes por país, solo quería apoltronarme en el sofá de mi casa y verme un filme aséptico mientras me ponía de pipas crudas y pandilla drakis (sí, confieso que a los supermercados españoles sí sigo hecha). La película elegida fue Desafío Total, que aquí donde me ven, no la había visto nunca.

Por qué le llamarán “culto” a cualquier cosa.

Porque una cosa es verse un filme aséptico, y otra es verse una putamierda.
Para pasar la cuarentena voy a tener que verme, tó seguío, Casablanca, Martha Marcy May Marlene, Blade Runner y la última de la trilogía de Sissi Emperatriz.

Eso sí: la pandilla drakis, exquisita. Mientras degusto las últimas miguitas, pienso en si se apreciará desde el exterior el terror intrínseco que me acontece cada vez que cruzo la frontera proveniente de Madrid. Les voy a contar mi truco: procuro esperar a alguna familia de bien que vaya a salir y entonces, sonriente e integradísima, cruzo con ellos como si fuera la cuñada solterona. Cualquier cosa con tal de que no me incauten las viandas. Que cuando uno sale por el “nothing to declare” también le pueden parar para inspección, se lo digo yo, y si vas solo y eres joven y lozano, eres también carne de cañón. Que aquella vez llevaba únicamente un taquito de jamón, pero esta vez traía, amén de las mentadas bolsas de pandilla drakis y pipas crudas:
-3 kilos de embutidos de Salamanca en forma de paletilla, chorizo, salchichón, lomo y farinato
-5 bolsas de gulas
-Medio cochinillo cortado a lo largo y congelado
-1 frasco de litro de cocido montañés
-5 huesos de caña y 2 huesos de jamón
-5 bolsas de sopa de cocido y ave con fideos Maggi
-Latas variadas
Yo pa mí que si me paran inauguro departamento en la policía, junto con el de la coca. “Sección de restos animales y pequeños cachorros”.

Y en fin, pa no tener nada que contar, aquí se lo dejo. Folio y algo. Yo, lo que sea con tal de aliviarles la existencia.