Efemérides

17 de febrero: Kosovo se declara independiente (2008)



miércoles, 14 de mayo de 2014

Hablando bonito

Hallábame yo al final de mi cena, pongamos por ejemplo ingiriendo un yogur, mientras en el telediario trataban el asunto de las revueltas en Venezuela. Palos por aquí, mangueras por allá, y el reportero que se acerca a una joven transeúnte a preguntarle sobre el particular. Ésta, visiblemente alterada y temerosa de dios en el barullo general, le responde como puede que estaban manifestandose pacíficamente cuando de repente "comenzaron a accionar armas de fuego" (comensaaaron a aksionaar armas de fueeego).


Chapó. Ay que ver lo bonito que hablan los latinoamericanos, rediez. Cualquier español en su lugar se hubiera arrancado por un "se liaron a pegar tiros!!" y se hubiera quedado tan a gusto. Me sigo comiendo mi yogur mientras reflexiono sobre la versatilidad de la lengua castellana. Me vienen a la memoria un grupo de colombianos junto al que pacientemente esperé más de dos horas a que una tormenta de nieve nos permitiera despegar de Basilea. Comentaban entre ellos lo mal que hablaban los españoles, y el suplicio que supuso para dos del grupo vivir en Madrid unos años y tener que soportar expresiones como "y una mierda", "pero qué coño", "joder esto, joder lo otro" a todas horas, y lo peor de todo: el execrable "me cago en dios". "Los españoles se pasan la vida cagando", decía uno.

Y no les falta razón. Hablamos muy, muy mal. No hablamos nada lindo. En Latinoamérica hay bastante más respeto y educación en el lenguaje, algo que a nosotros nos falta. Es posible que te vuelen la cabeza de un tiro en Caracas, o que te cuelguen de un semáfoto en algún bastión del narco mejicano, o que aparezcas degollado en un vertedero de Bogotá, pero siempre, siempre se hará con educación y con el máximo mimo para no ofenderte. "Disculpe, caballero, sintiéndolo en el alma, no me queda más remedio que accionar armas de fuego contra su nuca. Sería usted tan amable de retirarse el cuello de la camisa, no quisiera yo que cuando sus famliares recojan su cadáver tuvieran que botarla". "Pero claro, m'hijo, con gusto, no más que acerquémonos a ese callejón, no vayamos a incomodar a los viandantes".

Así que a ver si hacemos el favor de aprender, hostia ya.


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"Un buen taco a tiempo limpia los pulmones" (Manuel Vázquez Montalbán, en Galíndez)