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jueves, 25 de febrero de 2010

China

Hoy ha llegado a mis manos en el trabajo una liquidación de gastos valorada en 4.137,28 euros y acompañada toda ella por tickets chinos. Y he pensado que bien podría haberse ido el interfecto protagonista, qué se yo, de putas, mismamente, y a mí me iba a parecer muy bien, porque entre tanto caracter y sello variado sólo alcanzo a reconocer el encabezamiento de uno de los tickets, que reza "Carrefour".

El caso es que China está de moda. Mi compañero se muda a la filial china (otro que se pira, sigh!). Una amiga/conocida (desde aquí la saludo, por si me lee) se ha liado la manta a la cabeza y también se va a China. Antes que ella, otra amiga/conocida también se fue. Y qué decir del amor que siente Mario por el mentado lugar, al que planea irse cada dos por tres. A este paso va a parecer China la Suiza de los 70, toda llena de españolitos escuchando a Antonio Molina en los transistores que sin duda se podrán seguir encontrando en las tiendas -entre los mp4 contrachapados-.

China. China es un sitio muy grande lleno de chinos.
Chinos. Chinos son unos señores que cada uno es de su padre y de su madre pero que su gobierno dice que son todos lo mismo.
Lo mismo. Lo mismo es que en teoría todas las vidas se miden por el mismo rasero, y en la práctica, todas las vidas se miden por el mismo rasero. (Salvo excepciones).
Excepciones. Excepciones es eso que no hay en China, según su gobierno.
Su gobierno. Su gobierno es lo que decide qué es China, qué son chinos, qué es lo mismo y que son excepciones. Y también, qué es el gobierno.

Amén de estas científicas explicaciones, China es, según el saber popular, un sitio donde si todos saltan a la vez, los continentes se hunden (o algo así). Es también al parecer el gigante que nos va a comer a todos, y donde subyace el verdadero nutriente de Zara (et alteres). Es asimismo de donde vienen los mantones que valen algo, y los juguetes que no valen nada. Es el idioma del futuro, y las condiciones de cambio que se nos avecinan. China es eso que, en la tele, las figuras mundiales de la política y la sociedad denostan por la involución al siglo XVIII que supone en términos humanos, y es eso que a su vez, y en la misma tele, nos presentan como hecho consumado. China es el inminente futuro. China es el inminente presente.

Preveo que otra vez me veré en la Resistencia.

1 comentario:

mami-mami dijo...

Ya lo decia tu abuelo (hombre culto e instruido): cuando los chinos se pongan en marcha, nos arrasan.
Y yo con mis pocos años y mi gran imaginación, pensaba: claro, como son tantos nos aplastan; y los veia andando a todos juntos muy pegaditos y barriendo el planeta tierra.
De esto hace más de 50 años y después he comprendido a que se referia mi padre: restaurantes, tiendas de todo a 100, plásticos, "chuminadas" en general y ahora por si fuera poco van a invadir el mercado de jamones !!!! lo que nos faltaba ¡¡¡¡
Claro que.... siempre nos quedarán los de Teruel, Salamanca, Extremadura etc. y eso es difícil de imitar. Ciao tremolineros.