Efemérides

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domingo, 6 de enero de 2008

Como en los cuentos de la perdiz

Anda tó Madrid buscando un váter. Se ve que a los señores que abren las puertas de los laboratorios pa que los virus salgan a hacer sus necesidades, les ha dado este año porque el andoba ataque al intestino. Y así anda Madrid. Yo incluida.

Pese a todo, he conseguido mantenerme bastante al margen. Se ve que un año y medio de exilio euronoroccidental ha conseguido hacer de mi organismo una amalgama resistente a (casi) todo. Resistente, incluso incluso... a los mensajes de año nuevo. Me pregunto si habrá una base de datos general de españa, como la de rebuscar tu número de la lotería de Navidad que te dice si te ha tocao lo que juegas o no, en la que escribas un par de palabras y te saque una dedicatoria de las que escribíamos en las carpetas en la mocedad, apta para enviarse a toda la agenda de teléfonos en forma de sms de bienaventuranzas pal año nuevo. O si, por el contrario, las gentes se las inventan. Sacan su lado creativo y ahí retorciéndose sobre los mazapanes consiguen la rima final: "te deseo que seas muy feliz / como en los cuentos con la perdiz" ¡¡Ole, me salió!!! Enviar.

Mi favorito de este año es uno que contaba algo así: "He visto a la FELICIDAD -inciso: así en grande- y me ha dicho que iba a tu casa. Le he dicho que lleve también a la SALUD y al AMOR porque blablabla". El blablabla viene porque verdaderamente me quedé shock a la tercera de BloqMayús y ya no recuerdo más del mensaje. Lo firmaba una tal "Raquel". He conocido dos raqueles en mi vida, a cada cual más improbable para adjudicarle el sms de marras. Y no sé a cuál de las dos hace más años que no veo.
Luego también los hay de exaltación de la amistad, de variantes acentuales del español (uno que resucita a Chiquito de la Calzada -saludo a Antonio), y otras gestas.
He de admitir que he recibido mensajes de números que no identifico, y lo que es mejor: de gente que no sé quién son. Pero como son pa tol mundo, como la globalización, pues tampoco tengo la certeza de que fueran para mí. Así que igual el remitente se equivocó. Y por más que yo me deje los cuernos también retorciéndome sobre el mazapán, repasando cada campamento y cada curso yoga y cada sustitución por maternidad y cada fiesta en casa de Dieter, nunca consiga averiguar quién coño es Cinthia.


Por cierto: desde aquí quiero aprovechar la coyuntura para enviar un saludo a Irene y a Jesús I El Acostumbrado, autores respectivos de los dos únicos sms personalizados de la ya mentada fecha, en los que no sólo me citan sino que, encima, van los tíos y recapitulan sobre las cuestiones que nos unen y separan. Grasias :)

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