Hace tanto que no aterrizo por aquí que ya no sé cómo enfretarme al cursor en blanco. Hay cosas que quiero decirle, pero he perdido el hábito de articularlas. Mil veces he paseado por los frondosos bosques del "habría que volver a La Tremolina", pero desde que mi vida de adulta de la mediana edad trasladó mis anhelos del ordenador a la máquina de coser, mi ansiedad se libera de otra forma. En fin: que aquí estoy, y estoy aquí porque esta mañana he visto a Enrique Bunbury.
Efemérides
lunes, 3 de mayo de 2021
De la perfecta felicidad
viernes, 26 de abril de 2019
Pedro me ha escrito una carta
Me ha escrito una carta Pedro. He abierto el buzón y ahí estaba su misiva: os la dejo abajo, para que veáis que no me lo invento. Me ha pillado totalmente por sorpresa: no me lo esperaba. Y me ha emocionado mucho. Así que siento la urgente necesidad de responderle.
CARTA DE RESPUESTA A PEDRO SÁNCHEZ
Querido Pedro, compatriota:
Muchas gracias por tu carta. Es la primera vez, en los casi ocho años que llevo fuera, que un representante de mi país, estado o nación me dirige la palabra: comprenderás mi excitación y nerviosismo.
Gracias igualmente por presentarme la España que quiero y por pedirme que me movilice para conseguirla. Una lástima que esa España moderna, inclusiva, integradora, solidaria, feminista, líder y competitiva, esa España de morirse en todos los sentidos, no sea también una España más previsora y puntual: tu epístola llegó ayer y, como sabrás, el plazo para que los aliens los del exterior votáramos terminó el martes. Se me ocurre también, ahora que sé que nos tienes en tus pensamientos, que si por fin derogarais la aberración esa del "voto rogado" habría más electores movilizándose por mi querida España esa España mía esa España nuestra.
En mi favor debo decir que yo soy una de las elegidas. Sí: he conseguido, contra pronóstico, no ya solo procesar el ruego del voto, sino que las papeletas llegaran antes de las elecciones, e incluso he conseguido enviarlas en plazo pese a que tres días y medio de los cuatro que nos dabais Correos estaba cerrado por Semana Santa. Confío te sientas orgulloso de mí y de mis habilidades democráticas.
Te voy a confesar una cosa, ahora que hemos intimado. Te voy a contar un secreto. ¿Sabes qué? Yo te he votado. No por ciega admiración, ni por convicción ideológica (¿ideoloqué?), ni siquiera por un reducto del efecto Suárez 77 ("vamos a votar a este chico, que es muy guapo"). Te he votado porque eras lo que menos grima daba. Porque la evolución de nuestra reciente democracia ha sido, cómo te diría yo... como cuando sales a las diez de la noche dispuesta a ligarte a Brad Pitt y acabas a las tres de la mañana tratando de esquivar a Alfredo Landa. Para esto hemos quedado. Así que entre el bodoque de Aravaca, el marrullero de Granollers y el soberbio de Galapagar, menos repelús me da el flower-power cool. Al bombero torero ni lo mento, no entro al fuego de artificio que los medios, con escaso sentido de la responsabilidad, han abanderado.
Y en fin, que dios reparta suerte y que nos pille a todos confesados el domingo.
Atentamente, tu compatriota,
La Tremolina.
PD.¿Me podrías indicar la diferencia de matiz entre integradora e inclusiva? Estoy con el come-come desde ayer.
viernes, 22 de marzo de 2019
Qué es la democracia directa y por qué en realidad no la quieres
viernes, 23 de febrero de 2018
El Liberalismo o Por Qué Me Gusta Pagar Impuestos
- Me gusta pagar impuestos porque disfruto saliendo a la calle sin pensar que me van a robar el bolso.
- Me gusta pagar impuestos porque disfruto aún más con la idea de que no me vayan a volar la cabeza para robarme el bolso.
- Me gusta pagar impuestos porque me agrada acceder a un pueblo perdido con transporte público, y me gusta que haya quien quiera y pueda vivir en ese pueblo perdido: en Madrid y Barcelona ya somos demasiados.
- Me gusta pagar impuestos porque, si miro alrededor, los países donde menos cabezas vuelan es aquellos en donde se fomenta una educación pública de calidad.
- Me gusta pagar impuestos porque resulta agradable pensar que si te da un yuyu en plena calle, la ambulancia no va a llamar a tu banco primero a ver si hay parné.
- Me gusta pagar impuestos porque mis amigas Ana y Nella (entre otros) hacen un trabajo excelente como trabajadoras del Estado, compensando a tantos por encima de ellas que no lo hacen. Y me agrada saber que soy parte de su sueldo.
- Y por último, me gusta pagar impuestos porque sé que, de no hacerlo, el que ahora abusa de ellos encontraría la forma de joderme igual –o peor-.
domingo, 19 de febrero de 2017
Tanaaaaaa
Cuando Cómplices cantaba "Es por ti", yo tenía nueve años. Mi hermana tenía dos y apenas hablaba, la jodía tardó muchísimo en hablar, indicando así ya entonces una predisposición en su fuero interno a llevar la contraria. Sin embargo, cuando aparecía Cómplices en la radio, nos arremolinábamos las dos en torno al radiocasete, los ojos ansiosos mirando alternativamente al dial y a las pupilas de la otra, todo bajo control, se acerca el momento, madrugada, balanceo nervioso de las bocas y los cuerpos, para colarse, ya está aquí yastaquí yastaquíiiiii, por tu ven sonrisa enorme de satisfacción anticipada TANAAAAAAAA!!!!!!!, y mi hermana y yo soltábamos el tanaaaaaa al unísono y a grito pelao, sensación del trabajo bien hecho, una de las pocas cosas en las que nos sincronizaríamos a futuro. Ese par de sílabas eran las únicas que la jodía era capaz de repetir de toda la canción, de las pocas que en general pronunciaba a sus dos años de edad, y las dos nos lo pasábamos pipa y disfrutábamos como las enanas que éramos con ese tana bien plantao, justo a tiempo, lo hemos vuelto a lograr, satisfacción de hermana mayor que le ha enseñado algo a la pequeña, satisfacción de hermana pequeña de la que vuelve a estar orgullosa la hermana mayor, si tuveramos más años nos fumaríamos un cigarrillo postcoital.
Han ido pasando las décadas y todavía nos reímos cuando nos acordamos del tana, y todavía de vez en cuando coreamos un tana al unísono, pupilas que se entienden y se encienden una milésima de segundo. Han ido pasando las décadas y mi hermana habla más, a veces demasiado, y yo hablo menos, a veces demasiado poco, y a veces justo lo contrario. Ella mantiene ciertos complejos de hermana pequeña, y yo ciertos complejos de hermana mayor, que ambas nos negamos a admitir. Ese tiempo ha confirmado lo que ya se perfilaba entonces: que no podemos ser más diferentes, que estamos abocadas al fracaso comunicativo si pasamos demasiados días bajo el mismo techo. Sin embargo, también ha confirmado que no hay ampolla que el tana no cure cual compeed de la memoria. Es mi hermana pequeña, la quiero de esa forma ta irracional que hace que no pueda sino hablar maravillas de ella frente a otros y temerla y enfrentarme a ella sin embargo cuando la tengo cerca y me cerca; de esa forma tan animal que hace que la pegue collejas en casa pero ay de tí como se te ocurra pegarle una en el cole, eres hombre muerto aunque pierda las gafas.
Esta mañana estaba ordenando la casa y mi versión moderna del radiocasete de repente ha expelido a Cómplices. Y he pensado en ella, y he sonreído, y la pupila se me ha encendido un segundo, y he cogido el whatsapp y le he enviado a mi hermana el correspondiente tana voz mediante, Teo y yo a grito pelao. Y espero que ella lo escuche y se le encienda la pupila un momento y comprenda que han ido pasando los años y que yo la quiero y la temo y la respeto y velo por ella y le daría a veces dos hostias y otras muchas la arrullaría si se dejara y en esta eterna contradicción e impotencia siempre, siempre, siempre estaré allí para ella, como entonces.
"Es curioso cómo puede el niño sobrevivir en el adulto" (Romain Gary, La promesa del alba)
martes, 4 de octubre de 2016
La vuelta al cole
Hace como un año que no me retrataba por la presente. Esto se manifiesta en que me ha costado dios y ayuda "loggearme": ni me acordaba del usuario, ni me acordaba de la contraseña, ni me acordaba de nada. Pero El Altísimo en su sabiduría ha decidido que ya tenían ustedes bastante con lo que tienen, y que sin su tremolina no se podían quedar. Y aquí estoy.
Y vengo a deciros, hermanos, que he vuesto al cole. Sí. O eso creo. Porque mi ficha sigue diciendo que "matriculación en trámite", pero en la secretaría me han dicho que habiendo pagado, considéreme matriculada. Que el trámite es un mero trámite. Así que tengo plena patria potestad para erigirme en estudiante UNED. Y aquí estoy.
Lo primero que puedo decir es que la universidad no ha cambiado tanto de hace 18 años a ahora. Su página web y los servicios que ofrece a través de ella parecen ser los mismos. Qué dolor de muelas, en pleno 2016. Entre los grafismos ryanair y la concepción técnica, me juego el cuello a que, si busco, me encuentro con ofimática como asignatura optativa.
Lo segundo que puedo decir es que, habida cuenta de que mis nuevos estudios pertenecen a la facultad de Filosofía, yo daba por hecho que íbamos a estar cuatro gatos ahí: yo, una perroflauta de Jerez, un alemán en busca del sentido de la vida, y el clásico presidiario. Pero he abierto la página con los listados de los de primero y somos como en la película: trescientos. No sé si es que esta carrera se ha puesto de moda en Alcalá-Meco, o que eso de que con la crisis a la gente le da por estudiar es francamente indiscriminado.
Y en fin, que digo yo de mili y de matricularme de primero, pero eso no es así exactamente. Como yo tengo que comer, y tengo que venir a una oficina, no es que me haya apuntado así al mogollón a todo un primero de carrera como cuando éramos jóvenes. No, qué va. Me he apuntado a dos asignaturas: una en el primer cuatrimestre, y otra en el segundo. Así, con tranquilidad, na más que pa que me den el carné de estudiante y pueda por fin visitar la Biblioteca Nacional, y que me salga más barato el cine. Y para tener un aliciente intelectual en la vida: he echado cálculos y, si me aplico y progreso adecuadamente, en veinticuatro años tengo la licenciatura. En veintitrés y medio, si me convalidan Lingüística. Siempre y cuando el año que viene no decida pasarme a Historia porque la cuestión antropológica no me acabe de convencer, claro. En ese caso, tendría el bachelor of arts como regalo de jubilación aproximadamente.
Si esto no es planificar a la suiza, que venga el mismo dios del principio de la crónica y lo vea.

