Efemérides

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domingo, 14 de abril de 2013

La importancia de ser andorrana

Amigos todos,

Me pongo hoy en contacto con vosotros para narraros mi reciente visita al Oriente Medio. "¿Y a santo de qué se va esta al Oriente Medio, pudiéndose ir a Manzanares el Real, Tarancón  o Benalmádena, incluso?", se preguntarán ustedes. Pues la cosa es sencilla: primero, para constatar lo engañados que nos tienen tras haber decubierto lo que allí significa "kebab"; y segundo, porque mi hermana reside en Kuwait y me apetecía ir a verla. Así que combiné una incursión a Kuwait (que he sabido que no es "Oriente Medio" sino "Golfo Pérsico" a secas), con una aventura en Jordania, que es el único país de la zona en el que no parece que vayan a liarse a tiros de un momento a otro si no se han liado ya, en los tiempos que corren. Que además ya saben ustedes que yo soy de turismo bélico, pero en versión flashback mejor que en vivo.

En fin, que me enrollo:
Kuwait muy bien. Es algo así como que a un campamento de beduinos de repente les hubieran cambiado los camellos por Hummers, como trueque por esa cosa negra que les sale del suelo. Y ahí van ellos, sin saber montar en bicicleta pero con sus Hummers en dirección contraria, sin sifón en los baños pero con sus centros comerciales de oro macizo. Me han caído simpáticos.

Jordania también bien. Esto es algo así como que a un campamento de beduinos de repente les hubieran llegado cinco autobuses de alemanes. Y aquí he descubierto la importancia de ser andorrana. O más bien, la panacea que supone el minúsculo país pirenaico. Déjenme que me explique:

Si ustedes son viajaos, es decir: si ustedes han ido por ejemplo a Portugal a comprar toallas, es probable que se hayan dado de bruces con el sempiterno "¿Real Madrid or Barselona"? tras enseñar su pasaporte al policía de turno, o tras la perenne pregunta del "Where are you from?" con la que el vendedor de lo que sea le invita a pasar a su tienda. Yo personalmente, que atesoro un gran número de realmadridorbarselonas y tourtilapatatas de diversos confines intercontinentales, estoy sinceramente hasta los huevos. Sobre todo porque la primera vez te resulta simpático, pero a la decimoctava ya no sabes cómo explicarle al pobre camboyano que su estrategia comercial futbolística es inversamente proporcional al beneficio económico obtenido para conmigo, porque tú eres una intelectual de pro. Si aún me dijera "¿Severo Ochoa o Ramón y Cajal?", pues no te digo yo que no cayera alguna pashmina, pero eso de que si Messi que si Ronaldo o no sé quién... Bueno, que divago. Que el caso es que me hallaba yo frente a un camello al que bauticé como Anastasio cuando, a instancias de mi beduino de referencia, se me ocurrió la clarividente respuesta:
"I'm from Andorra".
Espectacular resultado.
Normalmente se callan y no vuelven a abrir la boca jamás. Ha habido algún caso aislado, pizpiretos de natural curioso, que han contraatacado con un "never heard of", e incluso con un desafiante "where is it". Entonces yo les explico que somos un país minúsculo e insignificante entre España y Francia y que nunca ha oído hablar de nosotros porque somos apenas unas 2.000 almas (aquí me vengo arriba un poco). El caso es que la conversación no pasa de ahí y las estrategias de compraventa, tampoco. Porque como además no tienen ni idea de qué cojones se hablará en ese agujero, pues no pueden soltarte en tu idioma esas expresiones propias de los sistemas de transacción comercial a las que se entregan con gran alborozo.

Total, que el asunto da resultado, y desde entonces soy andorrana en cuanto tengo ocasión. Eso sí: mi beduino de referencia se quedó con la copla, porque al volver de mi paseo por Petra con Anastasio cual Indiana Jones retirado, me bajé del andamio con patas ese y mi beduino aprovechó para invitarme a una fiesta en una boîte del lugar esa noche y hacernos una foto juntos, y, mientras me abrazaba castamente por el hombro y hacía el signo de la victoria con la mano, se arrancó por un "beduine and andorra!" de lo más sentido.

Y en fin. Podría hablarles de las maravillas de Petra, de la suerte que he tenido al poder pasar rato sin nadie más alrededor en esa maravilla cavada en piedra, de los lodos del Mar Muerto con Jerusalén enfrente, de las ruinas de Jerash, de las ruinas hoteleras de Amman. Pero humildemente creo que es mejor que vayan ustedes y lo vean. Aunque eso sí: si al final resulta que este blog tiene más éxito del que yo pensaba, es posible que les sorprendan con un regateo en catalán.

1 comentario:

Alberto dijo...

Señora Tremolina, ya sabe ud. que la odio africanamente por haber dado con una de mis asignaturas más largamente pendienes con este viaje, pero la frase "Si aún me dijera "¿Severo Ochoa o Ramón y Cajal?", pues no te digo yo que no cayera alguna pashmina," no tiene precio, y se la aplaudo a pesar de estar corroído por la envidia :-)