Efemérides

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viernes, 3 de abril de 2009

Hallo Tremolinen, ich bin da

La evocación de mi amigo Tobias Pipa está indefectiblemente ligada a Joseph Ratzinger. La penúltima vez que lo vi, fue durante su visita a Madrid que coincidió con el habemus papam de Benedicto XVI el Anticaucho. Concretamente, él estaba duchándose cuando en la tele apareció la fumata blanca.
–Tobias, habemus papaaammmm!!!!
-Endlich? Wer dann?
-Du wirdst es nicht glauben…
-RATZINGER!!!! Nein!!!*
Y salió, con la toalla anudada. “Ahora tienes un colegui en lo más alto del Vaticano”, le dije, habida cuenta de su condición de bávaro.
Y se volvió al baño, meneando la cabeza de lao a lao, como diciendo “pues que dios nos pille confesaos”, literalmente.

Después de unos días en casa, se volvió a Berlín, y ya sólo lo ví una vez, por otros pocos días, en noviembre de 2006. Justo por esas fechas había conocido a Anna. Anna era una chica que no le hacía especial gracia porque le parecía muy obsesiva y posesiva, que no dejaba de hablar cual maruja del Gente y que a mí me aborreció desde el primer momento en que hice pie en el piso de Tobias, y ella tomó conciencia de mi existencia en su existencia de él.
Pero Tobias estaba muy necesitado de afecto, y una vez, hablando precisamente del asunto de por qué daba coba a una persona si no le hacía gracia, me lo hizo saber. La verdad es que últimamente no había tenido mucha suerte con aquellos (aquellas) con los que se había tropezado. Y eso de que lo fueran acosando por las calles le daba un respiro al ego, ya machacado.
Así que ahí siguieron. Ella erre que erre y él coba cobilla. La cosa se fue formando. La cosa se fue consolidando. La cosa se fue mudando a un piso más grande y conjunto. Y Tobias era un tipo feliz, la verdá.

No nos hemos vuelto a ver, y me da rabia que tampoco hemos tenido un contacto tan frecuente como el que teníamos. Alguna postal aquí y allá, algún mail inconexo cada muchos meses… Comprendo por mi parte que yo ya no vivo en Berlín, y aunque una tienda a vivir mucho apoltronada en la nostalgia, no se le puede pedir lo mismo al resto del mundo, especialmente porque mi nostalgia no es la de los demás, y cada uno tiene su forma de encararse con ella. Puede que Tobias, por ejemplo, no perciba mi ausencia de la misma forma. Puede que no la perciba como ausencia, incluso.

El caso es que hoy me ha escrito un mail una tal Cantara Oetling, de título “Hallo Tremolinen, ich bin da”**. He estado a punto de borrarlo, pensando que era basura miserere reenviada conteniendo al Capitán General de Messenjer amenazante con que me lo fueran a cerrar. Pero la mención de mi nombre de pila y el "Oetling", que me sonaba de algo (aunque no es el apellido de Tobias) han hecho que me decidiera por abrirlo.
Y dentro había una foto de un minibebé rojo como él sólo, que me contaba que había nacido el día 31 y que había pesado tal y medido cual, y que podía felicitar a sus padres Anna y Tobias por mail cuando quisiera (el “por mail” en negrita puede resultar arisco, pero es totalmente natural en el proceder alemán). Y yo he puesto unos ojos muy grandes porque me ha vuelto a dar un mamporro en toda la boca la constatación de que el mundo, al igual que uno, se mueve, y los paisajes no se quedan en stand-by hasta que uno decide volver a un lugar y accionarlos.

Y me he alegrado mucho por Tobias, qué coño.



*-¿Por fin? ¿Y quién?
-No te lo vas a creer…
-Ratzinger? Noooo!!!!

**Hola Tremolina, estoy aquí

7 comentarios:

Ana Victoria dijo...

No doy crédito!!!

Jafuda Cresques dijo...

Señora Tremolina,

"Que es un soplo la vida", como dice Gardel, queda reflejado en momentos como este, cuando un amigo/a o ex-novia/o han dado paso a la paternidad y, por lo tanto, han dado paso a la próxima generación. Lo peor, quizá, no sea el hecho en sí de ser padres, sino darnos cuenta demasiado, tarde, cuando apenas queda tiempo para la reacción (qué bien, cómo me alegro, es niño o niña, de salud bien, etc), de que se nos ha escapado algo.

Cuídese,
Jafuda

La Tremolina... dijo...

Joder, Jafuda, no había pensado yo en lo de dar paso a otra generación ergo el perecer iniciático de la nuestra.

Ma jodío el día, Jafuda.

;)

Pao dijo...

estos alemanes tienen unas formas muy extrañas de lanzar cubetazos de agua fría por mail...

Anónimo dijo...

escribir con esa naturalidad y desde cosas sencillas ( y profundas) tiene el premio de mi enhorabuena. chema garrido

La Tremolina... dijo...

Muchas gracias, chema garrido. Me colma de gozo y sorpresa que por aquí paseen gentes a las que no he tenido que chantajear de modo vil para que lo hagan.

sacau dijo...

Doy fe de lo del chantaje...

bueno, bueno, Pao y Jafuda han dado en el clavo...

A mí pensándolo así me da vértigo, pero me entristece mucho las maneras, no las alemanas en concreto, sino las impersonales en general. Parece que llegará un día en el que las personas no se sonreirán, frente a frente, sino que se enviarán un sms con dos puntos y cierro paréntesis. Joder.

Ay.

Hoy recomendamos "Vacío Perfecto", de Stalinslaw Lem. Saludos.