Efemérides

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jueves, 3 de enero de 2013

Verborrea

Esta mañana he recibido una audio-nota en la que se me incita a no abandonar este blog, sopena de terribles pesares de conciencia que portar sobre mis espaldas. Y me ha hecho reflexionar. Y admitir que ciertamente ustedes, fans n° 1, 2 y 3 respectivamente, necesitan de estas líneas para abandonar el lecho y mirar al horizonte cada mañana. Necesitan de estas, sus letras amigas, para encarar la cruel realidad que supone vivir. Necesitan de mí para dotar de alguna suerte de sentido a su existencia mezquina. Y alguien de la humildad y el altruismo que me caracterizan no puede dejarles a ustedes en la estacada.

Así que voy a excretar unas líneas, a ver qué sale.

La verdad es que no tengo mucho que contar, pa qué engañarles. Volví ayer de unas merecidísimas vacaciones navideñas, a mi feudo helvético. Ya me apetecía, qué quieren que les diga. Tanta vida social y tanta historia, tanto sarao, tanto estrés... Yo ya no estoy hecha a esas cosas. Yo ya no sé pegarme con los viandantes de La Gran vía con el fin último de no ser yo quien se desvíe un centímetro en la luuucha finaaal por llegar a la otra acera. Ni estoy hecha a que las viejas (porque eso no pueden ser “abuelas”, sino viejas a secas) me arrollen en Pontejos mientras trato de hacerme con “unas reglas para patrones de sisas” (sic) para mi hermana. Ni estoy hecha al jaleo de coches, restaurantes y vecinos, ni estoy hecha a las huelgas de metro. Así que tras dejar atrás la marabunta esa que tienen ustedes por país, solo quería apoltronarme en el sofá de mi casa y verme un filme aséptico mientras me ponía de pipas crudas y pandilla drakis (sí, confieso que a los supermercados españoles sí sigo hecha). La película elegida fue Desafío Total, que aquí donde me ven, no la había visto nunca.

Por qué le llamarán “culto” a cualquier cosa.

Porque una cosa es verse un filme aséptico, y otra es verse una putamierda.
Para pasar la cuarentena voy a tener que verme, tó seguío, Casablanca, Martha Marcy May Marlene, Blade Runner y la última de la trilogía de Sissi Emperatriz.

Eso sí: la pandilla drakis, exquisita. Mientras degusto las últimas miguitas, pienso en si se apreciará desde el exterior el terror intrínseco que me acontece cada vez que cruzo la frontera proveniente de Madrid. Les voy a contar mi truco: procuro esperar a alguna familia de bien que vaya a salir y entonces, sonriente e integradísima, cruzo con ellos como si fuera la cuñada solterona. Cualquier cosa con tal de que no me incauten las viandas. Que cuando uno sale por el “nothing to declare” también le pueden parar para inspección, se lo digo yo, y si vas solo y eres joven y lozano, eres también carne de cañón. Que aquella vez llevaba únicamente un taquito de jamón, pero esta vez traía, amén de las mentadas bolsas de pandilla drakis y pipas crudas:
-3 kilos de embutidos de Salamanca en forma de paletilla, chorizo, salchichón, lomo y farinato
-5 bolsas de gulas
-Medio cochinillo cortado a lo largo y congelado
-1 frasco de litro de cocido montañés
-5 huesos de caña y 2 huesos de jamón
-5 bolsas de sopa de cocido y ave con fideos Maggi
-Latas variadas
Yo pa mí que si me paran inauguro departamento en la policía, junto con el de la coca. “Sección de restos animales y pequeños cachorros”.

Y en fin, pa no tener nada que contar, aquí se lo dejo. Folio y algo. Yo, lo que sea con tal de aliviarles la existencia.

5 comentarios:

El Jurisconsulto del Reino dijo...

Se agradece que piense en sus fans...
Un comentario y una duda, por ese orden.
Su absurda pasión por las gulas acabará dándole un disgusto. Y si no al tiempo.
¿Como se lleva medio cochinillo congelado en un viaje en avión a Suiza?

La Tremolina... dijo...

Amigo Jurisconsulto,

Un comentario y una respuesta, por ese orden.
Mi absurda pasión por las gulas (especificaré: en este viaje he traído 2 bandejitas de gulas "al natural", 3 bolsitas de con gambas, 1 bolsitas de con setas, 3 latas de al ajillo y 2 latas de con gambas) finalizará, intuyo, cuando se importen angulas en lugares cercanos al que habito o cuando yo consiga mantener mi sueldo en España. Mientras tanto, bienvenidas sean.

Medio cochinillo congelado se porta de la siguiente manera:
su madre, que lo quiere mucho, lo lleva a envasar al vacío.
A continuación, se mete en varias bolsas.
Se congela.
Se extrae del congelador momentos antes de terminar de hacer la maleta.
Usté lo mete en más bolsas, la última, de congelados (patrocinada por Frigo o semejantes.
Lo mete en la maleta a facturar.
Y listo.

El que me acompaña vive fascinado con estas cosas. Lo tengo encandilao.

Anónimo dijo...

"Joven y lozana". ¡Por fin entiendo por qué me hacen pasar la dichosa maleta por los rayos X cada vez que llego a Singapur!

Anónimo dijo...

¡Madre del amor hermoso!
Demasiada tecnología para mis canas.
Me he atrevido a "picar" en tu "nick", en El Mundo Today, y...¡vualá!
Encantadísimo de leer/te y...¡ahora viene cuando le matan! (frase de mi vecinito y amiguito de infancia, en el cine de mi barrio).
¡Señor! y ahora me dice: "Elegir una identidad" (vuelta a la cabecera): ¡Madre del amor hermoso!
Aunque en EMT, soy macarroncito, le voy "a dar" al Anónimo, con la sana intención de hacerte llegar un cordial saludo...ignoro qué ocurrirá (espero no romper nada).
Por si acaso: ¡Gracias por tus escritos! ¡Ahí voy!

La Tremolina... dijo...

Estimado Macarroncito (sic),

Encantada de tenerte entre nosotros. Quedas investido Lector n° 4. Espero que la tecnología avance lo suficiente prontamente como para que recibais todos y en breve mi número de cuenta para vuestras aportaciones voluntarias.

Atentamente,
La Tremolina.