Hace como un año que no me retrataba por la presente. Esto se manifiesta en que me ha costado dios y ayuda "loggearme": ni me acordaba del usuario, ni me acordaba de la contraseña, ni me acordaba de nada. Pero El Altísimo en su sabiduría ha decidido que ya tenían ustedes bastante con lo que tienen, y que sin su tremolina no se podían quedar. Y aquí estoy.
Y vengo a deciros, hermanos, que he vuesto al cole. Sí. O eso creo. Porque mi ficha sigue diciendo que "matriculación en trámite", pero en la secretaría me han dicho que habiendo pagado, considéreme matriculada. Que el trámite es un mero trámite. Así que tengo plena patria potestad para erigirme en estudiante UNED. Y aquí estoy.
Lo primero que puedo decir es que la universidad no ha cambiado tanto de hace 18 años a ahora. Su página web y los servicios que ofrece a través de ella parecen ser los mismos. Qué dolor de muelas, en pleno 2016. Entre los grafismos ryanair y la concepción técnica, me juego el cuello a que, si busco, me encuentro con ofimática como asignatura optativa.
Lo segundo que puedo decir es que, habida cuenta de que mis nuevos estudios pertenecen a la facultad de Filosofía, yo daba por hecho que íbamos a estar cuatro gatos ahí: yo, una perroflauta de Jerez, un alemán en busca del sentido de la vida, y el clásico presidiario. Pero he abierto la página con los listados de los de primero y somos como en la película: trescientos. No sé si es que esta carrera se ha puesto de moda en Alcalá-Meco, o que eso de que con la crisis a la gente le da por estudiar es francamente indiscriminado.
Y en fin, que digo yo de mili y de matricularme de primero, pero eso no es así exactamente. Como yo tengo que comer, y tengo que venir a una oficina, no es que me haya apuntado así al mogollón a todo un primero de carrera como cuando éramos jóvenes. No, qué va. Me he apuntado a dos asignaturas: una en el primer cuatrimestre, y otra en el segundo. Así, con tranquilidad, na más que pa que me den el carné de estudiante y pueda por fin visitar la Biblioteca Nacional, y que me salga más barato el cine. Y para tener un aliciente intelectual en la vida: he echado cálculos y, si me aplico y progreso adecuadamente, en veinticuatro años tengo la licenciatura. En veintitrés y medio, si me convalidan Lingüística. Siempre y cuando el año que viene no decida pasarme a Historia porque la cuestión antropológica no me acabe de convencer, claro. En ese caso, tendría el bachelor of arts como regalo de jubilación aproximadamente.
Si esto no es planificar a la suiza, que venga el mismo dios del principio de la crónica y lo vea.
Efemérides
martes, 4 de octubre de 2016
La vuelta al cole
viernes, 25 de septiembre de 2015
Ser o no ser
miércoles, 22 de julio de 2015
El Auténtico Shock De Habitar En Centroeuropa
Amigos,
Son muchos los meses que llevo dándome a la vida parda, sin atender mis obligaciones de educadora del espíritu nacional en formato bloguero. Pero en estos días en los que veo cómo la Europa Que Nos Contaron se desmorona, y ese presente-pasado de exilio y peregrinaje no decae en sus cifras, y el internet se llena de decálogos del tipo 10 razones por las que Madrid es la mejor ciudad del mundo / 10 cosas que echarás de menos cuando emigres / 10 decepciones que nunca te contaron de vivir fuera / 10 xxxx xxxxx xxxx, decía, ante semejante panorama informativo-literario, comprendo que es mi obligación cívica rescataros cual griegos a la deriva de ese maremagnum de estupideces escritas por paletos cuasierásmicos, y prepararos realmente para
A saber:
1. Adelgazas de repente.
Porque la talla no es la misma. Y no me refiero a que en España digamos 38 y en Centroeuropa digan M o 2. Me refiero a que no hay mejor método para adelgazar que mudarse a Europa, porque te reduces ipsofactamente. La 38 española es una 36 en Alemania, la 36 española es una 34 en Suiza, y etc etc. Ojo que, como sabeis, cuando uno adelgaza, lo primero que pierde son las tetas. Así que una 90 española es una 80 en Holanda y vecindad. Y una 85, una 75. Y así sucesivamente. Adiós a las buenas noticias.
2. Muerte al rapero jipjopero.
Un hombre de verdad, un hombre elegante, un hombre con clase y distinción que aspire a una carrera envidiable en una multinacional de postín, lleva el largo de los pantalones por encima de los tobillos. Eso eh asín.
3. En el cine hay que hacer pis.
Y por eso hay pausa de entre 10 y 15 minutos en todas las películas, sin excepción. Si la película es muy larga, quizá haya dos pausas. Y las pausas las hacen a lo Tele5: nada de esperar a que Nicole Kidman termine la frase. Cortamos a-la-mitad-exacta y listo. Que para algo somos la tierra de los relojes.
4. La vida al aire libre.
El centroeuropeo, que es muy viajao, ha experimentado la sensación cervecita en una terraza y sabe que es agradable. Así que aquí también hay terrazas. En verano. Y en invierno. Porque anda que no es agradable ni ná sentarte en la calle a 4 grados con tu calefactor y tu mantita procurada a tal efecto por el concierge del local. Con tu cafetito caliente, a ver pasar los tranvías.
5. No solo de alcohol vive el hombre
Estoy, lo juro, hasta las narices de que todos sientan la necesidad de informar de lo caro que es tomarse una copa en Londres, porque claro, el alcohol es taaan caro aquí, nada que ver con España, pues anda que en Munich, que lo racionan con unos medidores. ¿Por qué nadie habla de que aquí la referencia económica del pescado (y de la carne, y de todo) es por 100 gramos, y no por kilo, lo cual da una idea de los precios que acompañan? ¿Por qué nadie dice que la de la fruta es por pieza? ¿Es que esa gente no come? ¿O es que no se han repuesto aun del trauma de la primera vez que fueron a la carnicería e, ignorantes, se dejaron la beca con un par de chuletitas de cordero?
6. No solo de fútbol vive el hombre
La sección de deportes del telediario abre con esquí. Y me encanta.
7. La "limpieza de primavera"
La limpieza de primavera (Frühjahrsputz) es como la fiesta de la cosecha en Rusia o la Fiesta de la Espiga en el pueblo donde me crié: un acontecimiento de primer orden que se planea con minuciosidad, expectación y algarabía. Hay publicidad al respecto y las gentes hablan sobre ello en el trabajo caundo se acerca el momento, más que sobre Siria o sobre la FIFA. La limpieza de primavera consiste en mover todos los muebles de la casa, limpiarla a fondo como si hubiera que desalojar al ébola, e inspeccionar cada objeto y cada cajón en busca del correspondiente cupo del que desprenderse, bien vía camión de basura, bien vía tienda de segunda mano.
8. El tiempo pasa más despacio.
Por eso cuentan distinto. Tiempo de preaviso para dejar un trabajo: 3 meses. Tiempo de preaviso para un despido: 3 meses. Tiempo aproximado de duración de un proceso de contratación: 2-3 meses. Tiempo de preaviso para dejar un inmueble: 3 meses (y nunca en septiembre, que está prohibidísimo).
9. Hay que usar protección.
Por eso, por ley, los bares, discotecas y salas de conciertos deben poner a disposición de los clientes tapones para los oídos, que se encuentran normalemente en la barra, para el libre uso y disfrute. Ante esta realidad, es de suponer que el éxito que tendría una sala de conciertos sin sistema de sonido es incuestionable.
10. No queremos limosnas.
Por eso la propina no se deja en el platito en bares y restaurantes, sino que se da en vivo. Es decir: viene la doña con la cuenta, 15.23, y tú ahí en ese momento tienes que hacer la cuenta y decirle mientras le das el billete: "cóbrate 16 / 17 / 18". Pero siempre cuenta con que como le digas 16, prepárate a salir de allí con la cabeza gacha.
BONUS TRACK, para que esto no sea un decálogo más: En tu casa tampoco quieres limosnas.
Así que aquí la publicidad se hace de forma diferente. No son cartelitos del profesor Yusuf que cura a distancia el mal de amores y la impotencia lo que te dejan en el buzón anónimamente, sino productos existentes en el mercado, para que los pruebes. En mi buzón han aparecido ya, como por prestidigitación, detergentes de lavadora, zumos, preparado para creps, salsas, cubitos para caldo, y una cosa de esas de poner en el váter para que huela bien. Entre otras que, ahora mismo, no recuerdo. Y todo de marcas de las de nombre.
*note el lector que cuando digo Centroeuropa en realidad quiero decir principalmente Suiza y aledaños, en pura sinécdoque de venirse arriba, porque como buena helvética que estoy empezando a ser, non plus ultra.
viernes, 5 de diciembre de 2014
Pirulas de yodo
- Recibe usté tabletas de yodo porque no puede descartarse que una central no vaya a pegar un petardazo.
- Las pirulas no le protegen del Maligno, solo del yodo radioactivo del Maligno. Pué que se liberen otras delikatessens como cesio o estroncio, y que éstas le induzcan al cáncer y la leucemia, contra lo que no le protegerán las pirulas de yodo, no.
- En caso de petardazo, los víveres y el agua pueden contaminarse incluso a muy larga distancia. No tenemos claro qué haríamos en tal caso.
- Las pirulas funcionan únicamente si se ingieren poco antes del advenimiento de una lluvia radiactiva. Pero no podemos garantizar que el aviso pa tomar las pastillas llegue a tiempo.
- Junto con el aviso pa tragarse las pastillas, llegaría un aviso de evacuación. Cómo se evacuaría a tanta gente y a dónde se la llevaría, no lo tenemos claro.
- Dependiendo de los vientos, es posible que una nube radiactiva se desplace más de cien kilómetros. El Estado provee de pastillas de yodo únicamente a los habitantes en un radio de 50 km. de una central, y sólo en suelo helvético.
jueves, 18 de septiembre de 2014
If you're goin' to San Francisco
Hola guapines,
Como mujer de mundo que soy, déjenme decirles que he estado en San Francisco, que es ese sitio americano donde los coches se persiguen unos a otros dando saltos por sus empinadas cuestas. Ese sitio que pese a tener pocos habitantes más que Valencia, suena como Nueva York. Ese sitio al que llaman "la ciudad más europea de Estados Unidos" y yo sigo sin comprender por qué. Pero a lo que voy.
Que he estado en San Francisco porque soy una mujer de mundo a la que en su trabajo meten en un avión y mandan a sitios. Y en San Francisco he hecho un montón de cosas. He sobrevolado un sitio que se llama Wahpeton. Me he indignado porque el formulario de inmigración ya no me pregunta si voy a asesinar al presidente. He viajado a 1887 en un "cable car" y a 1963 en un tranvía. He comido unas ostras riquísimas de tres variedades distintas. He tocado con mis propias manos una raya (de tipo pez). He visto más vagabundos juntos que en toda mi vida, muchos de los cuales no superaban los 25 años de edad. Y he tenido ocasión de despertarme a las 3.20 de la mañana gracias a un terremoto de magnitud 6.1 que hizo que mi cama se sacudiese como la de la niña de El Exorcista.
Sí, hijos míos, sí. Los terremotos no son nada bonitos. No son nada cúl. Porque además, nadie se ha encargado nunca de decirme qué hacer en caso de terremoto, al igual que nadie se ha encargado nunca de decirme qué hacer en caso de ataque de anaconda en mi Iberia natal. Estoy puestísima con respecto a si me quemo o me inundo, pero si me sacude la tierra... nada. Así que aquí les relato lo que creo recordar que hice:
Bamboleo-bambolea. Qué coño pasa. Apertura de ojo. La cama se mueve (mucho). Mrrrhhmmmhhmmdoy la luz. La tele se mueve (mucho). Hay un ruidico mantenido, sutil y cavernoso, así como procedente de la Madre Tierra. Hostiasestovaaserunterremoto. No puede ser que venga a San Francisco tres días y me vaya a tocar a mí. Salto (literalmente) de la cama y me dirijo a la ventana. Veo a otro ser humano buscando respuestas desde la ventana de enfrente. Así que no son imaginaciones mías ni hambre de aventura. Me dirijo rauda al armario. Me pongo la gabardina. Me doy cuén de que no va a ser buena idea acabar en mitad de la noche sanfranciscana en pijama de verano, pantuflas y gabardina. Me quito rápidamente la gabardina. Observo que me la había puesto con percha y todo. Me calzo unos vaqueros y un polar.
Todo esto en aproximadamente cuatro segundos y medio.
Salgo al pasillo del hotel, donde un caballero que ha reflexionado menos que yo se halla en calzoncillos. Ambos nos dirigimos a la recepción. Él tiene los huevos de coger el ascensor. Pese a todo, yo consigo bajar más rápido que él los cuatro pisos de escaleras. En la recepción hay un chino, que es lo que tienen las recepciones de hoteles estadounidenses de categoría pagable a altas horas de la noche. Le preguntamos sobre el particular. "This is Califormia, man", contesta. Pero yo sé que nos dice esto en un alarde de profesionalidad, para que no nos preocupemos y vivamos los últimos momentos de nuestra existencia en paz y armonía. Y lo sé porque a su lado hay otro chino, que está cagao, al que he oído decir "wow, esta sacudida ha sido más fuerte que la anterior!!" justo antes de aparecer yo en su campo visual.
Y en fin. Su Tremolina de cabecera ha sobrevivido a un terremoto. Entre esto y los aterrizajes de emergencia, vaya racha llevo. Ahí es na. Aunque ahora sé a qué se refería el de las flores en el pelo con el "such a strange vibration" y el "people in motion".
viernes, 6 de junio de 2014
Todo cambia
Yo únicamente iba a revisar el correo, como todos los días. El caso es que no sé a qué botón le di, de manera inesperada, en la bandeja de entrada de mi e-mail, pero de repente todos los correos bailaron al compás y, cuando me quise dar cuenta, se habían colocado en el orden inverso al habitual, es decir: de los más antiguos a los más modernos. Y los más antiguos tenían más de una década.
Y la pantalla empezó a ofrecerme un desfile de cadáveres con el que yo no contaba. Algunos nombres ni siquiera los reconocía. Pero otros resucitaban de entre las tinieblas su vivo retrato, y traían consigo el fresco recuerdo de las pasiones y los insomnios que los acompañaron. Si alguien me hubiera dicho en aquellos momentos que más pronto que tarde yo iba a reirme con otras bromas, a encandilarme con otras risas, a llorar por otras penas, y a desvelarme por otras brisas. Me hubiera resultado inconcebible. Como nos resulta siempre.
Esos vivos retratos trajeron a su vez el presente de sus dueños, o, al menos, la evolución de los mismos durante el tiempo que duró el contacto. El alma compulsivamente libre lleva ya cinco años de relación afectiva y dos hijos. Al que la vida se le había dado la vuelta no se arrancó a más de un lejano y formal "hola" en el aeropuerto de Londres, acompañado de la que lo acompañaba en esa vida que se dio la vuelta. Mi uña y mi carne ahora son agradable encuentro en Navidades. Y la horma de mi zapato acabó por convertirse en suela, de pura desidia. Todos han cambiado. Todos son distintos.
Todos son distintos, y yo la primera. Qué absurdo es sorprenderse ante el cambio ajeno, sin percatarse de que uno no es un ser inerte. De que uno muta y evoluciona y se tiñe con los colores que le regala cada ocaso; de que uno es la mezcla casual de todos esos vivos retratos en conjunción con lo que uno aporta. Y de que uno es en cierta medida partícipe de cada cambio.
Porque el alma compulsivamente libre tenía una indecisión enfrente, porque una salió por patas cuando las vidas ajenas se dieron la vuelta, porque yo poca manicura le hice a la uña de mi carne, porque al final me aburrí de tanta desidia ajena.
Y yo cambio y muto y en cierta medida no soy la que era, ni la que fui después, ni la que seré mañana, probablemente. Y a dios gracias, líbranos Señor de los impermeables.
miércoles, 14 de mayo de 2014
Hablando bonito
Hallábame yo al final de mi cena, pongamos por ejemplo ingiriendo un yogur, mientras en el telediario trataban el asunto de las revueltas en Venezuela. Palos por aquí, mangueras por allá, y el reportero que se acerca a una joven transeúnte a preguntarle sobre el particular. Ésta, visiblemente alterada y temerosa de dios en el barullo general, le responde como puede que estaban manifestandose pacíficamente cuando de repente "comenzaron a accionar armas de fuego" (comensaaaron a aksionaar armas de fueeego).
"Un buen taco a tiempo limpia los pulmones" (Manuel Vázquez Montalbán, en Galíndez)
