Le han dao el monigote y ahora vamos a tener Pé los próximos cinco meses hasta en la sopa. La que nos espera, amigos. Es como cuando digo que yo fehacientemente deseo que las Olimpiadas se las lleven a Nueva York, o a Singapur, o a San Marino, a cualquier sitio menos a Madrid. Porque si esto ya está inviable así tal cual, no me quiero yo imaginar con unos Juegos Olímpicos de por medio. Casiná.
El caso es que le han dado la estatuilla, estatuilla que ella ha recogido henchida de felicidad en su nombre y en el de todos sus fans de La Quinta Marcha. Lástima que no haya estado Almodovar en el escenario para haber gritado "¡¡¡Peeeeee-neeeeeee!!!!".
Otra gran e inesperada triunfadora ha sido la película Slumdog Millionaire, que curiosamente fui a ver el domingo pasado al cine. Quisiera continuar esta breve introducción con lo que viene a ser mi síntesis-crítica cinematográfica de la misma, porque sin duda merece dedicarle ese tiempo; y hacerlo al estilo Sacau.
Ahí voy:
La película es una puta mierda.
A los académicos del cine estadounidense que me están leyendo: disculpen la zafiedad, producto sin duda del temperamento latino. Disculpen también ustedes, lectores de a pie, si, simple y llanamente, la película ha resultado agradarles, por mucho que tal posibilidad nos resulte inverosímil a las personas de bien.
En cualquier caso, sólo una advertencia si aún no la han visto: no se dejen engañar por los trailers de curiosos planos evocadores de la India más profana y profunda. A partir de la mitad, el filme se convierte en una americanada con velos. Para más INRI, concluye con una coreografía jei-pita-pita-del de las de fin de curso de 6º de EGB en las que tanto se está apoyando la India para crear marca de identidad, cual Holanda con las prostitutas y los porros estatales.
Resulta útil, eso sí, para inciarse en los códigos cinematógraficos de La India, porque estaremos de acuerdo en que no es lo mismo una película española, que una rusa, que una china. Y es que cada una tiene sus códigos de narración. Así pues, sirve este rodaje para adentrarnos en el terreno de los códigos indios, y concluir al respecto sobre la filosofía y la metafísica del país, que a lo largo de los siglos ha ido guiando a sus gentes y creando pautas sobre el bien y el mal.
Por ejemplo: en la India, la protagonista de las películas ha de ser una mujer bellísima y exhuberante, y el protagonista ha de tener cara de lerdo. Si no, no hay química, intuyo.
Gana mucho también el filme si, en el devenir histórico de los personajes, se introduce el milagro biológico por el cual, a partir de la pubertad, ella de repente parece tener diez años más que él. Y la película alcanza el súmmum si, después de hacer entender que la protagonista ha vivido como esclava más o menos sexual toda su vida, la historia culmina con un casto beso en la mejilla cuando por fin consigue estar con su amado.
Bollywood, qué miedo me das. Ahora que conseguimos librarnos de la dictadura no siento las piernas, somos tan tontos de ser capaces de acogerte en nuestro seno cual dogma inamovible.
Aunque puede que por cinco meses dejemos de menospreciar las españoladas, y todos relatemos a los viandantes, exhaltados, el día que nos cruzamos con Pé, esa gran amiga nuestra qué chica tan maja cuánto vale, en la pueta de la Fnac.
Efemérides
lunes, 23 de febrero de 2009
¿Nadie es profeta en su tierra?
sábado, 21 de febrero de 2009
Los suizos también roncan
Acabo de regresar de una semana concentrada cual selección futbolera en un hotel de una noble y rancia provincia castellana: Segovia. Esto lo puedo decir así ufanamente porque me consta que no tengo ni un solo lector de Segovia. Me consta que mi lector es de Madrid.
Y algún despistado que habite en Alemania.
Decía: acabo de volver de una semana de concentración en un hotel de Segovia. Consiste en lo siguiente: tú te vas al hotel de Segovia un lunes por la tarde, y sales de él un viernes a mediodía. Y en ese intervalo de tiempo, te juntas con algunos de tus compañeros para estrujarte los sesos concienzudamente y al unísono e innovar, con el fin de que tu empresa sea la más puntera, rentable y eficiente del mundo; mission, vision and goals, soldadito español.
Son cosas que hacen las empresas modernas. Si en un momento determinado irrumpiera en la sala de reuniones el dueño de Caramelos Paco, probablemente nos diera una colleja a cada uno mientras se le oyera vociferar: "¡¡a trabajar, so vagos!!". Pero en las empresas modernas y europeas, las empresas con mission, vision and goals, las cosas no funcionan así. En las empresas modernas y europeas con missionvisionandgoals la gente se concentra y piensa. Y luego se lanzan EREs a ritmo de ribera de duero, en algunos casos. Aunque creo que no es el nuestro, por el momento. Es lo bueno de las farmacéuticas. Siempre habrá cancerosos por el mundo.
Total, que lo que les decía. Concentrada como el Avecrem. Aunque no lo parezca, es una labor muy cansada. Consiste en mantener durante 9 horas al día un gesto inmutable que aparente que el ser que lo porta está comprendiendo y procesando todo lo que recibe con un resultado óptimo que derive en beneficio. Es como el Pajaritos a bailar que mi lector más antiguo recordará, pero en inglés. Little birds to dance, when they are just born. Y después, por la noche muy de noche, se va uno por fin a la cama del magnificente hotel, oh reducto de monástica paz, sólo para descubrir que el azar lo ha dispuesto todo para que no se eche en falta el hogar: en la habitación de al lado hay un suizo que ronca más aún que el que me acompaña. Y se le oye como si estuviera a los pies de la cama, acurrucado en la alfombrilla. Cómo cambia el mundo sin traje.
lunes, 9 de febrero de 2009
Apatrullando la ciudad
He tomado la decisión. Han sido muchas visitas a diferentes centros, mucha recapacitación al respecto y mucha consulta numérica resto dos me llevo una, y al final, valiente soldadito español, lo he hecho. Abrí la puerta del lugar, saqué de un solo golpe los billetes, los puse sobre el escritorio tras el que una melena morena hablaba por teléfono, y espeté: "Vengo a apuntarme a la autoescuela. Modalidad 2: veintisiete clases prácticas."
Permítanme que me remonte unos meses atrás en el tiempo, cuando comencé a recabar información sobre los distintos lugares de pecado (por la usura) en los que se impartían las materias necesarias para alcanzar el santo grial: la L blanca sobre fondo verde de 19,50 x 15. Accedía a todas y cada una de las autoescuelas existentes a 1000 metros radiales desde mi hogar, comparaba precios, matrículas y clases prácticas, analizaba las tipografías de los diferentes panfletos... pero ninguna me convencía. Ninguna conseguía en mí la reacción mágica. No había feeling, no había química entre ellas y yo. Hasta que en una ocasión, al traspasar el umbral de la puerta del local de aquel definitivo inmueble... conocí a Li.
-Tú...quiele...qué.
-Hmmm... hola. Yo quería información sobre el carné de conducir.
-Sí, pasa, sienta.
Me senté en la silla que Li me indicó, rodeada a cada momento de individuos de indefinida nacionalidad asiática que intuyo china. Unos archivaban papeles, otros atendían en otros escritorios, otros salieron en tropel al abrirse la puerta de lo que debía de ser el aula, seguidos de otro que debía de ser el profesor.
Li ya había empezado a hablar.
-(...) legalo matlícula, tú paga una vez, tú no caduca, tú 15 clase, también tu paga esto y tú 27 clase, que tú quiele, yo legalo siemple liblo y test, y cuando tú tiene calné, yo legalo 10 clase pelfecionamiento, ¿sí?
El ritmo era frenético a mí alrededor. Y Li me tenía encandilada.
-Sí. Sólo tengo una pregunta, quizá un poco tonta... este... ¿las clases son en chino?
-¡¡Noo!!! Ji ji ji. Clase en epañol! Y inglé.
-Ah. Es que como veo al grupo que está saliendo...
-Ete glupo chino (dijo, señalando, con cierto tono despectivo). Psch, glupo epecial. ¡Pelo toda otla clase, clase epañol!
Di las gracias a Li, me incorporé, y me volqué de Chinatown de nuevo en la calle Leganitos. Pese al aire fresco, el espíritu Hu Jintao me había embriagado. Ya no se podía hacer nada. La suerte estaba echada, y las cartas sobre la mesa.
Y aquí me ven, señores, dispuesta a motorizarme cual Sor Citroen, con mi compañero Chan, los dos haciendo tests como locos.

miércoles, 4 de febrero de 2009
Regalos de empresa
Estimados feligreses buscadores del súmum literario:
Vivo sin vivir en mí. Esto es un sindios. Desde que empecé a trabajar de nuevo, no soy persona. Ando por ahí como vaca sin cencerro. Llego a casa muy tardíamente, con el único objetivo por bandera de ingerir desaforada y compulsivamente, deseo que al culminarse se repliega para ceder el paso a una inesquivable necesidad de dormir.
Esto así no puede ser. Necesito obtener acceso laboral a La Tremolina cueste lo que cueste.
Pero no todo iba a ser malo en esta mi nueva empresa. Y es que el otro día se celebró el "comité de bienvenida" a los doce o trece que hemos entrado nuevos en el último periodo de tiempo, donde, amén de explicarnos sibilinamente por qué somos unos afortunados por trabajar donde trabajamos, ay cuida tu puesto pataliebre, procedieron a los regalos de bienvenida de la empresa, en los que, además del consabido bolígrafo y hasta un fluorescente de color azul, nos dieron el sorprendente objeto de deseo.
Es necesario ahora no obviar el detalle de que la empresa a la que desde recientemente acudo todos los días por las mañanas se inscribe dentro del ramo farmacéutico. Pues bien: cuál sería mi y nuestra sorpresa al descubrir que, dentro de la bolsa-obsequio, junto al boli y al Staedler, se encontraban también 9 cajas 9 de un codiciado medicamento que alcanzó renombre mundial hace unos años por las circunstancias sanitarias del globo entonces, y que en este nuestro país resultaba (y resulta) difícil de conseguir. Manténgase fuera del alcance de los niños.
"Normal - pensé yo pa mí. - A mi hermana en su Starbucks le regalaban café, y a mí me regalan Floricadina*"
Y ya auguro que en la cesta de Navidad vendrán retrovirales, por si las moscas.
*nombre ficiticio
domingo, 25 de enero de 2009
La efímera garantía de disfrutar de un culo caliente
Os voy a contar algo que muchos no sabéis. Algo que ni sospechais, algo que ni imaginais, algo que vuestros estructurados raciocinios os impiden concebir siquiera como remota posibilidad:
El lunes empecé a trabajar. Por mi propia voluntad. Sin gurús mediante, ni impagos de hipoteca, ni operaciones de transexualidad en suspenso. Así, porque sí. Porque soy así de tonta. Sin más. Adiós a mi arraigada ambición de convertirme en mantenida.
La empresa en la que trabajo está en un lugar que comúnmente viene a denominarse casa dios y cuenta con la particularidad de no tener calefacción en baños ni escaleras. Supongo que los responsables habrán oído hablar de Diego y sus afamadas siestas inodóricas y han querido a toda costa evitar que alguien aparezca un día con el tronito de papel higiénico pegado a los vaqueros. Como sin embargo lo cortés no quita lo valiente, que no tengamos calefacción no ha de significar que no seamos modernos y demostremos, lozanos, al mundo, esta tecnología puntera que nos caracteriza, mediante la instalación de un sistema de iluminación por sensores de movimiento en esos mismos aseos de referencia.
Como la imaginación invita a concluir, los sensores de movimiento detectan cuándo un ser humano accede al recinto, ya que se mueve, y le proveen de luz para la consecución con éxito de sus fines.
Como es lógico, cuando no detectan movimiento, se apagan.
Y como también es lógico, la única forma de que uno consiga mear acompañado en todo momento de las bondades de Osram es moviendo insistentemente la cabeza hacia arriba y hacia abajo para que el puto sensor detecte movimiento y no te deje a oscuras y en cuclillas.
El que diseñó el descrito sistema debió de ser el único de toda la empresa que no hubo de pasar los 12.546 cursos de capacitación que se le exigen a todo nuevo trabajador:
-Curso de capacitación de comportamiento laboral
-Curso de capacitación de correcto archivo de documentos
-Curso de capacitación de correcto uso del correo electrónico
-Curso de capacitación de utilización de la herramienta Ergiol
-Curso de capacitación de utilización de la herramienta Argas
-Curso de capacitación de utilización de la herramienta MP
...y seguiría, pero ustedes no se merecen este trato.
Y sin embargo, fíjense. Puedo soportar las canciones de Melody en el autobús matutino. Puedo concebir que la formalidad y la burocracia me obliguen a perder horas y horas en interactivos cursos que me enseñan que aceptar regalos caros en el mundo empresarial está feo. Puedo intuir incluso que la situación en los baños fomenta mi creatividad (y popularidad, si decido organizar un concurso de estalagmitas urinarias) en la compañía.
¡¡¡¡Pero que me tengan capado el acceso a La Tremolina, eso, eso no hay quien lo soporte!!!!
lunes, 19 de enero de 2009
Resumen de noticias
Parece ser que Ana de las Tejas Verdes y Vladimir Putin han alcanzado un acuerdo por el que media Europa oriental dejará por fin de morirse de frío. Una lástima para la Merkel y algún que otro gobierno, que habían encontrado en la inminente selección natural una forma de acabar con el creciente paro. Pero una alegría para mi amigo Alberto, que el sábado agarra un avión a Sofia. "¡De vacaciones, tres semanas, a conocer Bulgaria!". Yo que él, me llevaba un saco de carbón y me costeaba el viaje.
De gas también ha hablado Amnistía Internacional. Y es que, según el Telediario, la organización ha demandado a Israel porque su ejército usa fósforo blanco cuando se va de colonias. Para el que no sepa lo que es el fósforo blanco, yo -que tampoco lo he visto nunca- concluyo que debe de ser algo parecido al Zyklon B. Sólo que el primero puede no matarte del todo: apenas dejarte tostadito a l'ast de por vida. Y el caso es que a la Convención de Ginebra no le gusta el fósforo blanco. Claro que, si consideramos como indicio lo mucho que le gustan a Israel los edificios de la ONU, ya podemos imaginarnos por dónde se pasará la Convención de Ginebra.
Se la pasará por el arco del triunfo de María Dolores de Cospedal. Para quien no sepa quién es María Dolores de Cospedal -yo tampoco la he visto nunca-, concluyo que es una señora que ha querido demostrar que no tiene los pelos en las piernas que se le presuponen por su consanguineidad directa con Don Pelayo, y, acorde con los tiempos, ha querido dedicar un jápiberdei mister président al ínclito Obama, ahora que está claro que el de la patata frita se quedará pa inaugurar hoteles en Colorado. Hoteles y cenas, ya que Obama, por lo visto, le dedica una esta noche. Y otra a un tal Joe Bidden, y otra al mismísimo Colin Powell. A ver si es que Obama es el único que no se ha enterado de que ha ganado él.
El asunto es que hoy Obama va a cenar tres veces. Qué tío, se las está cobrando todas juntas por su abuela keniata. Y entre que zampa o no, al angelito negro le ha dado por pintar de azul celeste una pared de una casa de acogida en Las Barranquillas de Washington. Qué quieren que les diga, allí los políticos agarran rodillos, y aquí los políticos enseñan rodilla. Pues oye, costumbres.
martes, 13 de enero de 2009
Lo primero es lo primero
Sacau me acaba de echar la bronca en forma de comentario en el artículo anterior, y tiene razón. No me he manifestado aún ante ustedes en este nuevo año de 2009. Y razones para hacerlo no me faltan. Pero qué quieren que les diga: es el consumismo, que me tiene embriagada y embargada en lo que al tiempo se refiere.
Me gustaría poder echarle la culpa a la nieve, pero no ha lugar. Mi única experiencia al respecto de la misma se ciñe a caminar el pasado viernes por la Nacional II (A-2 para los modernos), hundiéndome hasta los tobillos en el manto blanco en el que el autobús me había obligado a apearme tras una hora parapetada en su sistema de calefacción. "Va a llegar usted antes andando", me indicó el conductor. "Y a mí qué me cuenta, si yo lo que quiero es seguir atascada frente al edificio de Telefónica I+D, calentita, leyendo mi libro" me abstuve de responder. Y bajé al invierno ruso, a caminar por la estepa huyendo de los bolcheviques, con varios pasajeros exploradores más y sin sherpa ninguno.
Pero lo primero es lo primero, que me enrollo. Para todos aquellos de quienes no disponía de dirección postal actualizada y conocida, dejo aquí mis mejores deseos. Máma: si pinchas en las fotos, se hacen grandes.
Observe el lector que La Tremolina, una vez más, erigiéndose como ejemplo de mujer moderna y activa que es consciente del mundo en que vive, les felicita como les felicita. Mucho Obama, mucho Obama, pero en los tiempos que corren mejor es estar a buenas con Mao.
