Me dicen las estadísticas que en España hace falta dinero, y me dice el topicazo que los judíos suelen tener mucho. Así que me dicen las noticias que Gallardón ha decidido repartir pasaportes a todo aquel sienta latir el espíritu sefardí en sus venas.
Hasta aquí, pues miren ustedes: allá ellos. No creo que haya mucha razón, a tenor de lo que cuentan, por lo que sintamos peligrar nuestra alma patria por eso de rifar pasaportes. Si total después de lo de comprarse uno un permiso de residencia por 160.000 euros y de regalo una casa, pues qué quieren que les diga. ¿Que podrían haberlo hecho como cuando nos hacían falta "soldados profesionales" y pusimos un cartel en ciertas embajadas en Latinoamérica bajo el eslógan "te cambio un abuelo por un pasaporte"? Pues quizá. Pero claro, si hablamos de sefardíes, el cartel se complica. "Te cambio un tatatatatatatatatatatatatatatatatatataatatrabuelo por un pasaporte y traeme un papel que lo atestigüe". Está chungo. Así que en fin, ellos sabrán.
Pero a lo que vamos.
Se ve que Gallardón ha decidido en este caso regalar un victimismo, en lugar de una casa. Y es así que la noticia viene acompañada de sorpresa. Y es aquí que según la fuente, la sorpresa es una o es otra:
Me dicen las noticias del Canal 24 horas que Gallardón planea reformar el código penal para castigar las teorías y conductas negacionistas (esto es, castigar a aquellos que niegan la existencia del holocausto). Hasta aquí, vale. Porque entiendo además que, por lógica, la reforma comprenderá todo el negacionismo, a saber: si no podrá negarse que hubo campos de concentración en Polonia, entiendo que no podrá negarse que los hubo en España. Entiendo que no podrán negarse las fosas comunes doquiera que las haya, ya sea en las cercanías de Cracovia o en las pedanías de Jaén. Y entiendo que no podrán exhibirse cruces gamadas ni águilas rojigualdas. ¿No?
Pero ¡ah, amigo! Me dicen las noticias de El País que Gallardón planea reformar el código penal para que sean punibles las teorías y conductas antisemitas. Y esta es la madre del cordero.
Porque, ¿qué es "antisemita"? Mal empezamos cuando el presidente de la Federación de Comunidadaes Judías en España sostuvo durante la formulación de la inciativa en el Senado que “La negación de muchos de los derechos más elementales hacia el Estado de Israel por algunos sectores, supone una nueva y refinada forma de antisemitismo”. ¿Qué derechos "más elementales"? ¿El ninguneo por parte de Israel de los propios Acuerdos por ellos firmados en lo que respecta a sus fronteras? ¿El negacionismo propio israelí en el análisis del comportamiento de algunos de sus líderes durante el holocausto a la hora de confeccionar listas de deportados? ¿El misileo actual de propios y ajenos, en tierra o mar? ¿Qué es antisemita? ¿El posicionamiento de uno a favor de que Palestina tenga también un estado por derecho propio? ¿Un posicionamiento estatal, por pura precaución incluso, a favor de que esto suceda?
Se ve que en nuestro afán por ser como Alemania, vamos a empezar por echarnos a la espalda ese Vergangenheitsbewältigung que llevan ellos acarreando 60 años y que les impide criticar en público cualquier bombardeo de la franja de Gaza y cualquier muro que no sea propio y cayera hace 25 años. Se ve que en nuestro afán de ser más rubios, se nos olvida que nosotros somos más moros, y si por legado histórico es, igual tendríamos que regalar pasaportes también a todo aquel que sienta latir el espíritu morisco en sus venas (si es que dejamos alguno vivo).
Ha dicho Gallardón que la expulsión de judíos españoles en 1492 causa dolor y vergüenza. Y no le falta razón. Como no le faltaría si manifestara lo propio al respecto de la actuación española en Sudamérica desde que "la descubrimos", o de la actuación "española" durante la II Guerra Mundial cuando acogimos nazis y nutrimos de españoles y no españoles los campos alemanes, o de la actuación española al reclamar Gibraltar y no saber lo que es Olivenza, si por eso es, y si es que a alguien le importa. Así que sí, no le faltaría razón si manifestara que causa dolor y vergüenza. Al no hacerlo, lo que falta es vergüenza, en vez de razón.
No me malinterpreten. No soy una jipi, ni una utópica, ni creo que lo mejor es que hagas el amor y no la guerra. Pero sí soy consecuente. Y me enerva el cinismo ñoño. Como que salga el otro diciendo que gracias a la reforma laboral, ahora trabajadores y empleadores acuerdan qué hacer en caso de crisis empresarial. Amosnomejodas. Pero este es otro tema, que me ahorro. Por el momento solo quería meterle dos humildes yoyas cibernautas al gallardo caballero. Antes de que este artículo sea punible. Porque hay que ser legal.
Efemérides
martes, 29 de enero de 2013
Hay que ser legal
jueves, 3 de enero de 2013
Verborrea
Esta mañana he recibido una audio-nota en la que se me incita a no abandonar este blog, sopena de terribles pesares de conciencia que portar sobre mis espaldas. Y me ha hecho reflexionar. Y admitir que ciertamente ustedes, fans n° 1, 2 y 3 respectivamente, necesitan de estas líneas para abandonar el lecho y mirar al horizonte cada mañana. Necesitan de estas, sus letras amigas, para encarar la cruel realidad que supone vivir. Necesitan de mí para dotar de alguna suerte de sentido a su existencia mezquina. Y alguien de la humildad y el altruismo que me caracterizan no puede dejarles a ustedes en la estacada.
Así que voy a excretar unas líneas, a ver qué sale.
La verdad es que no tengo mucho que contar, pa qué engañarles. Volví ayer de unas merecidísimas vacaciones navideñas, a mi feudo helvético. Ya me apetecía, qué quieren que les diga. Tanta vida social y tanta historia, tanto sarao, tanto estrés... Yo ya no estoy hecha a esas cosas. Yo ya no sé pegarme con los viandantes de La Gran vía con el fin último de no ser yo quien se desvíe un centímetro en la luuucha finaaal por llegar a la otra acera. Ni estoy hecha a que las viejas (porque eso no pueden ser “abuelas”, sino viejas a secas) me arrollen en Pontejos mientras trato de hacerme con “unas reglas para patrones de sisas” (sic) para mi hermana. Ni estoy hecha al jaleo de coches, restaurantes y vecinos, ni estoy hecha a las huelgas de metro. Así que tras dejar atrás la marabunta esa que tienen ustedes por país, solo quería apoltronarme en el sofá de mi casa y verme un filme aséptico mientras me ponía de pipas crudas y pandilla drakis (sí, confieso que a los supermercados españoles sí sigo hecha). La película elegida fue Desafío Total, que aquí donde me ven, no la había visto nunca.
Por qué le llamarán “culto” a cualquier cosa.
Porque una cosa es verse un filme aséptico, y otra es verse una putamierda.
Para pasar la cuarentena voy a tener que verme, tó seguío, Casablanca, Martha Marcy May Marlene, Blade Runner y la última de la trilogía de Sissi Emperatriz.
Eso sí: la pandilla drakis, exquisita. Mientras degusto las últimas miguitas, pienso en si se apreciará desde el exterior el terror intrínseco que me acontece cada vez que cruzo la frontera proveniente de Madrid. Les voy a contar mi truco: procuro esperar a alguna familia de bien que vaya a salir y entonces, sonriente e integradísima, cruzo con ellos como si fuera la cuñada solterona. Cualquier cosa con tal de que no me incauten las viandas. Que cuando uno sale por el “nothing to declare” también le pueden parar para inspección, se lo digo yo, y si vas solo y eres joven y lozano, eres también carne de cañón. Que aquella vez llevaba únicamente un taquito de jamón, pero esta vez traía, amén de las mentadas bolsas de pandilla drakis y pipas crudas:
-3 kilos de embutidos de Salamanca en forma de paletilla, chorizo, salchichón, lomo y farinato
-5 bolsas de gulas
-Medio cochinillo cortado a lo largo y congelado
-1 frasco de litro de cocido montañés
-5 huesos de caña y 2 huesos de jamón
-5 bolsas de sopa de cocido y ave con fideos Maggi
-Latas variadas
Yo pa mí que si me paran inauguro departamento en la policía, junto con el de la coca. “Sección de restos animales y pequeños cachorros”.
Y en fin, pa no tener nada que contar, aquí se lo dejo. Folio y algo. Yo, lo que sea con tal de aliviarles la existencia.
viernes, 7 de diciembre de 2012
Tremolinadas
Amigos todos,
El momento que llevais tooooodo el año esperando está a la vuelta de la esquina. Llegan las Navifiestas y, con ellas, las fechas clásicas para recibir en vuestros buzones y apartados de correos la tremolinez de turno* que os hará ricos al venderla dentro de 60 años.
Así que amigos, si no quereis dejar pasar esta oportunidad, haced llegar vuestras direcciones postales preferentes al mail
domingo, 25 de noviembre de 2012
Políticamente correcto
Me he despertado esta mañana con una tonadilla que alguna vez le oí a mi madre cuando era pequeña y que dice algo así como:
No se me confundan: no es que suenen las 09:15 en el despertador y una se incorpore ipsofactamente de la cama y se arranque por sevillanas como poseída por María del Monte, no. La cadencia es más bien como sigue:
riiinnnnggg... riiinnnggg... riiinnnggg... hmmmquéee???... riiiingggg... ñññhhmmmmsueññoooo... riiiinnnnggg... quéhora...mmmmecaseconunenano... riiinggg... hmmmpajartahmedereí... hmmmsueñooo...
Al abandonar el lecho va una a prepararse un café, a lavarse la jeta, a ver qué temperatura dice Lagartija que tenemos hoy, y entonces ya hacia el momento de hacer la cama es cuando se manifiesta e identifica en toda su plenitud el tema musical que ha decidido acompañarnos esa mañana.
Bueno, que me enrollo: que estaba yo haciendo la cama y entonces me ha dado por pensar si ahora se aplicará garrote vil a quien le dé por cantar eso en público. Nunca se sabe, en la época de lo políticamente correcto, de la sublimación de las susceptibilidades.
Pues qué quieren que les diga: me cago en lo políticamente correcto. La politicocorreción me parece una mierda, y no me parece mal haber adoptado a Bruce Lee y hasta al McDonalds de los USA, pero me parece que hemos sido unos gilipollas admitiendo la tontería esta en el lote.
Qué quieren que les diga. Me parece que la exaltación de lo políticamente correcto crea sociedades enclenques y sobre todo muy, muy aburridas y ñoñas. Y mediocres, por consiguiente. Y grises. Y personas débiles, muy débiles, colmaditas de complejos e inseguridades que les prohíben centrarse en lo verdaderamente importante de sus vidas.
Qué quieren que les diga. Quizá yo ahora no sería la misma si en el colegio no me hubieran llamado "jirafa", "marmota" o tantos otros ejemplos de la flora y fauna, imagino. Y tampoco lo recuerdo como un gran trauma, la verdad: imagino que la crueldad infantil es una parte más del aprendizaje, necesaria para aprender a lidiar con la crueldad adulta. Obviamente, recuerdo que no me hacía putagracia que me llamaran así, pero si abro la fiambrera de los recuerdos escolares, no es éste precisamente el primero que se me pasea por la memoria. Quizá porque a la tercera marmota has aprendido, o te han enseñado, a hacerle una buena gaonera.
Así que paso. Reivindico mi derecho a referirme a alguien como "el chino" desde el más profundo afecto. Y al cojo, y al guiri, y al calvo. Que hagan lo propio conmigo: me parece bien. Los efectos que sobre mí tenga lo que me llamen, al fin y al cabo, se los pongo yo. Y cuanta más gaonera, más arte.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Cómo unir en una misma crónica a Nestlé, el ministro Soria y los albanokosovares
Hallábame en un tranvía de aire retro esta mañana descendiendo la hermosa Kohlenberg cuando, a la altura de la central plaza de Barfüsser, me ha saltado a la retina una cosa negra garabateada con aerosol del gordo sobre la fachada del McDonald's. "Kosovo ist Serbia. Gotovina Kriegsverbrecher*", rezaba el aullido, que ocupaba (ocupa) toda la fachada.
Mi mitad suiza ha sentido unos segundos de repulsa, los justos hasta que mi mitad española le ha saltado por encima sugiriendo cierto alboroto entusiasta, así como de nene de cinco años de edad, ante la idea de que esta ciudad libre de graffittis caseros (al menos en su centro histórico) se viera de repente bautizada en plena puerta del sol por tan tremebunda caligrafía.
Mientras mi Helvetia y mi Hispania particulares andaban a la gresca, yo me he puesto a pensar en mis cosas. En lo representativa que es esa pintada en una ciudad como esta. Una ciudad que tiene vuelos directos a Pristina de diferentes compañías (entre ellas, Easyjet), y todo un barrio lleno de negocios y locales albanokosovares. ¿De dónde se habrá escapao el serbio ese?
El caso es que últimamente estoy descubriendo el lado más salvaje de la vida suiza. Pa que luego digan que todo es paz y aburrimiento. El sábado pasado sin ir más lejos, en un bar, pedí un Nestea. La camarera apareció con una suerte de "san francisco" estilo año 67, de rosado aspecto.
-Disculpe, yo había pedido un Nestea.
-Ya, pero Nestea es de Nestlé, y Nestlé es el mal. Así que le he traído esto, que es casero y es bueno. ¿No le gusta?
El San Francisco sabía a rayos, pero la situación me pareció tan surrealista que decidí quedarmelo y poder contarselo a mis nietos con total integridad.
Pero eso sí, una cosa les digo, y en esto gana mi mitad suiza por goleada: prefiero el ir de frente que tiene esta gente, que no las tomaduras de pelo que se gastan ustedes. Su ministro de Turismo me pone ahora en la tele un anuncio cuyo eslogan es "Descubre tu país y siéntete como en casa", y según las imágenes, una de las cosas que me invita a descubrir es el Peñón de Vélez de la Gomera, que es un enclave militar no visitable, unido a la costa marroquí por un brazo de tierra. Amigo Soria: al menos a los lugares lejanos donde sólo encuentro mosquitos me dejan llegar.
*Kriegsverbrecher: criminal de guerra
viernes, 17 de agosto de 2012
Cómo ser idiota y a mucha honra
Les voy a confesar una cosa:
Cuando yo viví en Berlín allá por los años 2003 - 2004, me agarré una cistitis que desembocó en infección de riñón.
Antes de que eso sucediera, yo lo único que sabía es que el estado alemán me obligaba a ir a una "caja de salud" (que en alemán, en realidad, se llaman "cajas de enfermedad") de mi elección e inscribirme en ella, de forma prácticamente gratuita, a fin de legalizarme en su territorio nacional y en su sistema de la seguridad social. Estas "cajas de salud", cómo les diría yo... Ahora sé que son entidades semiprivadas que gestionan el sistema de salud público. Como si a Sanitas no le pagara usté, sino su gobierno. Pero entonces, yo lo único que sabía es que, cuando uno está malo, va al ambulatorio que le corresponda y allí se deja morir, porque los médicos se ocupan de él.
Así que cuando yo empecé a mear sangre (con perdón) por vez primera en mi historia, cogí el metro como pude en el barrio de Wilmersdorf en el que residía, crucé todo Berlín para llegar a la sección de mi "caja de salud con atención a extranjeros" segun la dirección que ellos mismos me habían facilitado, y me metí en el edificio en cuestión. Cogí número. Y cuando por fin me llegó el turno 20 minutos y 18 visitas al baño después, me senté en uno de los cubículos de ese curioso ambulatorio que en nada se diferenciaba de unas oficinas de multinacional y le conté con todo lujo de detalles al caballero de corbata que se sentaba enfrente tras una mesa que me meaba viva sin remedio.
Él escuchó mi declaración de principio a fin y acto seguido me recomendó que fuera al médico.
Yo lo miré con cara de póker. Miré alrededor. "¿Y no es donde estoy?", le pregunté.
"No", me respondió. "Usté está en las oficinas centrales de AOK, su caja de salud". El pobre hombre no daba crédito. "¿Nunca ha ido usted al médico?"
"Pues miusté, no"
Abrió un cajón y me largó un libreto gordo con el listado de los médicos incluidos en su cobertura. "Elija uno", me dijo.
Acabó sucediendo que mi médico de cabecera estaba en el local de al lado de mi portal. Lo de miccionar en un vasito de la fuente del agua y dejarlo después por indicación del facultativo expuesto en la recepción, es otra historia que, en principio, les ahorro. Con lo que quiero que se queden es que así descubrí yo que, allá en las europas,
1.- no necesariamente existen los ambulatorios,
2.- el médico es un tío que tiene su chiringo montado un poco en plan confiansa, y
3.- las aseguradoras, como en España, trabajan con una serie de médicos.
(Luego ya conocí el sistema holandés y fue el despiporre, pero esta es también otra historia.)
El caso es que me quiero ir a Tailandia de vacaciones, ya ven. Y, como para el Vietnam, ando con la mosca detrás de la oreja con el tema de las vacunas. Pero ahora vivo en Suiza, y no en España. Algo en mi ser y en mi experiencia me dice que eso de ir al ambulatorio a que te pongan de antitétanos no va a funcionar igual. Así que hoy me he armado de valor, he agarrado tooooooodos los papeles de mi aseguradora, y tras no entender absolutamente nada ,he decidido llamar por teléfono.
-Assura, digamusté.
-Pues verausté, que es que me quiero ir de vacaciones a Tailandia y no sé qué tengo qué hacer pa vacunarme.
-¿Y de qué se quiere usté vacunar?
-Pues no sé, de lo recomendado y tal: tétanos, fiebre amarilla, cosa de esa de por si te muerde un mono...
-Espere que confirmo
(Música de epopeya griega)
-¿Oigaí?
-Oigo
-Mire, que es que ya he confirmado. Tiene usted una franquicia de 2500 francos.
-Si, sí, lo sé. Ya sé que mientras no pague esa cantidad al año de mi propio bolsillo, ustedes no me empiezan a devolver nada. La cosa es que les llamaba yo a ustedes porque no sé qué tengo que hacer para que me pongan las vacunas en sí.
-...
-...
-Hombre, pues yo le diría que fuera al médico.
-Ya, es que verá, es que no he estado nunca enferma en Suiza, y no sé cómo se va al médico.
-...
-...
-...
-¿Tiene usted un listado de médicos de, pongamos, Basilea? Es que he mirado en su web pero no he encontrado nada.
-Hmmm... no. Pero lo puede buscar usted.
-Ah, ¿y podría decirme cómo buscarlo?
-¿Tiene usted guía de teléfonos?
-No
-¿Tiene usted internet?
-Sí
-Entre en google...
-Sí
-...y ponga "médicos Basilea".
-.
-...
-Ya. Pero, ¿entiendo que entonces voy al que yo quiera, no al que trabaje con ustedes?
-Nosotros no trabajamos con ninguno en especial. Usted puede ir al médico que quiera.
Ahora todo cuadra. Si total, no voy a ver un puto duro de los 100 francos por visita que me cobre el médico, más las vacunas, más etc etc, hasta que haya pagado 2500 francazos al año amén de los 360 francos al mes que tengo que pagarles por imperativo gubernamental a cambio de nada, cómo coño no voy a poder ir al médico que me salga de las pelotas.
Como si de una pitonisa se tratare, la tía me lee el pensamiento. "He de advertirle de que las vacunas profilácticas por viajes no se encuentran incluidas dentro de los epígrafes reembolsables".
Le agradezco la información, me excuso por mi garrulez bajo el motto "es que verá usté yo vengo de un país donde las cosas funcioann distinto" y cuelgo, pensando en el cachondeo que se tiene que estar trayendo con sus compañeros en este momento.
sábado, 14 de julio de 2012
Kim Jong-un, tras los pasos de Sarkozy
Si hay algo en donde se aprecia de manera irrefutable el regreso del Partido Popular al gobierno, no es en la soberbia creciente de ministros y portavoces, ni en el ninguneo sistemático del popolo personificado en diputados y prensa, ni en la mentira compulsiva y lozana del donde dije digo, digo diego, si es que algo digo. No. Si hay algo en donde se aprecia de manera irrefutable el regreso del Partido Popular al gobierno es en la repentina reposición de Ana y los Siete con la que Televisión Española Internacional pretende ahora someterme todos los días a la hora de la cena. Pero por ahí sí que no paso.
Así que me he ido a hacer turismo televisivo, que es algo que quizá debiera hacer más a menudo.
Los mineros llegando a Madrid en la tele suiza.
La Verbena de la Paloma en forma de antidisturbios en la Puerta del Sol, en la tele alemana.
Ji ji, observo por cierto que en la tele alemana Mariano se llama "Jajoi". Claro que nosotros tampoco se lo ponemos fácil. A Aznar no había dios que lo pronunciara. Luego les pusimos a uno lleno de vocales, que es algo que por aquí se complica mucho. Y ahora nos marcamos a otro con rrrr doble y diptongo fonético. Somos unos hijosdeputa.
Esto me recuerda a cuando salió Schröder. Los primeros días en los telediarios españoles eran una juerga. Esrroeder. Esréder. Schréder. Pa mí que Pepa Bueno todavía agradece al cielo diariamente que saliera la Merkel.
Es la suerte (y la cruz) de ser democráticos. Porque para mal o para bien, sabes que te va a durar 4-5 años el pronunciamiento y la pronunciación. Porque si no, pues qué quieres que te diga. Te puede tocar una dictadura sencilla (todo el mundo sabe decir "Fidel"). Pero te puede tocar Gurbanguly Berdimuhamedoy y agárrate a la silla, necesitas los doce minutos que dura el telediario antes de los deportes pa poder leer todas las sílabas. Menos mal que, en nuestros telenoticias, de Turkmenistán se ocupan poco.
Y hablando de dictadores: ando muy interesada últimamente en Corea del Norte. Desde que he sabido que en caso de guerra nuclear sólo sobreviviremos su cúpula militar, las cucarachas y los siete millones de habitantes de Suiza, ando ojeando el catálogo pa ver si pudiere elegir con quién reproducirme. Y así en mis investigaciones he descubierto que Corea del Norte ya no es lo que era. Desde que las palmó el padre para dar paso al hijo, se está abriendo camino el espíritu santo. Ahora a las mujeres se les permite llevar pantalón corto, se ha abierto la primera hamburguesería en suelo norcoreano, y a la churri del neodirigente (sí, ese gordito con cara de haberse llevado todos los capones de su instituto de haber estudiado en Connecticut y no en Suiza, a la sazón), decía, a la churri del neodirigente la pasean en público. La churri, por cierto, es divorciada y salía en la tele (¡como la nuestra!). Al parecer, era la cantante de un grupo de música electrónica. "¿Música electrónica en Corea del Norte?!", me dije, "¡esto sí que es el acabose!". Así que tuve que investigar más a fondo. No ha sido fácil. Pero al final he llegado a la información deseada. El grupo en cuestión se llama "Pochonbo Electronic Music Band" y esto es lo que se entiende por música electrónica en Norcorea:
Observese que los títulos de las canciones son "en inglés" (no así la letra). También he descubierto, por cierto, lo que debe de ser el "Paquito el Chocolatero" norcoreano interpretado por este grupo, pero me parece mucho exceso junto para el día de hoy.
En fin, que aquí se lo dejo. Qué quieren que les diga: entre el campo de reeducación protagonizado por Ana Obregón, y el protagonizado por esta muchacha y su fábrica nacional de telas, yo me quedo con estos.
