Efemérides

1 de febrero: Nace Norman Rockwell (1926)

lunes, 9 de febrero de 2009

Apatrullando la ciudad

He tomado la decisión. Han sido muchas visitas a diferentes centros, mucha recapacitación al respecto y mucha consulta numérica resto dos me llevo una, y al final, valiente soldadito español, lo he hecho. Abrí la puerta del lugar, saqué de un solo golpe los billetes, los puse sobre el escritorio tras el que una melena morena hablaba por teléfono, y espeté: "Vengo a apuntarme a la autoescuela. Modalidad 2: veintisiete clases prácticas."

Permítanme que me remonte unos meses atrás en el tiempo, cuando comencé a recabar información sobre los distintos lugares de pecado (por la usura) en los que se impartían las materias necesarias para alcanzar el santo grial: la L blanca sobre fondo verde de 19,50 x 15. Accedía a todas y cada una de las autoescuelas existentes a 1000 metros radiales desde mi hogar, comparaba precios, matrículas y clases prácticas, analizaba las tipografías de los diferentes panfletos... pero ninguna me convencía. Ninguna conseguía en mí la reacción mágica. No había feeling, no había química entre ellas y yo. Hasta que en una ocasión, al traspasar el umbral de la puerta del local de aquel definitivo inmueble... conocí a Li.

-Tú...quiele...qué.
-Hmmm... hola. Yo quería información sobre el carné de conducir.
-Sí, pasa, sienta.
Me senté en la silla que Li me indicó, rodeada a cada momento de individuos de indefinida nacionalidad asiática que intuyo china. Unos archivaban papeles, otros atendían en otros escritorios, otros salieron en tropel al abrirse la puerta de lo que debía de ser el aula, seguidos de otro que debía de ser el profesor.
Li ya había empezado a hablar.
-(...) legalo matlícula, tú paga una vez, tú no caduca, tú 15 clase, también tu paga esto y tú 27 clase, que tú quiele, yo legalo siemple liblo y test, y cuando tú tiene calné, yo legalo 10 clase pelfecionamiento, ¿sí?
El ritmo era frenético a mí alrededor. Y Li me tenía encandilada.
-Sí. Sólo tengo una pregunta, quizá un poco tonta... este... ¿las clases son en chino?
-¡¡Noo!!! Ji ji ji. Clase en epañol! Y inglé.
-Ah. Es que como veo al grupo que está saliendo...
-Ete glupo chino (dijo, señalando, con cierto tono despectivo). Psch, glupo epecial. ¡Pelo toda otla clase, clase epañol!

Di las gracias a Li, me incorporé, y me volqué de Chinatown de nuevo en la calle Leganitos. Pese al aire fresco, el espíritu Hu Jintao me había embriagado. Ya no se podía hacer nada. La suerte estaba echada, y las cartas sobre la mesa.

Y aquí me ven, señores, dispuesta a motorizarme cual Sor Citroen, con mi compañero Chan, los dos haciendo tests como locos.




miércoles, 4 de febrero de 2009

Regalos de empresa

Estimados feligreses buscadores del súmum literario:

Vivo sin vivir en mí. Esto es un sindios. Desde que empecé a trabajar de nuevo, no soy persona. Ando por ahí como vaca sin cencerro. Llego a casa muy tardíamente, con el único objetivo por bandera de ingerir desaforada y compulsivamente, deseo que al culminarse se repliega para ceder el paso a una inesquivable necesidad de dormir.
Esto así no puede ser. Necesito obtener acceso laboral a La Tremolina cueste lo que cueste.

Pero no todo iba a ser malo en esta mi nueva empresa. Y es que el otro día se celebró el "comité de bienvenida" a los doce o trece que hemos entrado nuevos en el último periodo de tiempo, donde, amén de explicarnos sibilinamente por qué somos unos afortunados por trabajar donde trabajamos, ay cuida tu puesto pataliebre, procedieron a los regalos de bienvenida de la empresa, en los que, además del consabido bolígrafo y hasta un fluorescente de color azul, nos dieron el sorprendente objeto de deseo.
Es necesario ahora no obviar el detalle de que la empresa a la que desde recientemente acudo todos los días por las mañanas se inscribe dentro del ramo farmacéutico. Pues bien: cuál sería mi y nuestra sorpresa al descubrir que, dentro de la bolsa-obsequio, junto al boli y al Staedler, se encontraban también 9 cajas 9 de un codiciado medicamento que alcanzó renombre mundial hace unos años por las circunstancias sanitarias del globo entonces, y que en este nuestro país resultaba (y resulta) difícil de conseguir. Manténgase fuera del alcance de los niños.

"Normal - pensé yo pa mí. - A mi hermana en su Starbucks le regalaban café, y a mí me regalan Floricadina*"

Y ya auguro que en la cesta de Navidad vendrán retrovirales, por si las moscas.



*nombre ficiticio

domingo, 25 de enero de 2009

La efímera garantía de disfrutar de un culo caliente

Os voy a contar algo que muchos no sabéis. Algo que ni sospechais, algo que ni imaginais, algo que vuestros estructurados raciocinios os impiden concebir siquiera como remota posibilidad:

El lunes empecé a trabajar. Por mi propia voluntad. Sin gurús mediante, ni impagos de hipoteca, ni operaciones de transexualidad en suspenso. Así, porque sí. Porque soy así de tonta. Sin más. Adiós a mi arraigada ambición de convertirme en mantenida.

La empresa en la que trabajo está en un lugar que comúnmente viene a denominarse casa dios y cuenta con la particularidad de no tener calefacción en baños ni escaleras. Supongo que los responsables habrán oído hablar de Diego y sus afamadas siestas inodóricas y han querido a toda costa evitar que alguien aparezca un día con el tronito de papel higiénico pegado a los vaqueros. Como sin embargo lo cortés no quita lo valiente, que no tengamos calefacción no ha de significar que no seamos modernos y demostremos, lozanos, al mundo, esta tecnología puntera que nos caracteriza, mediante la instalación de un sistema de iluminación por sensores de movimiento en esos mismos aseos de referencia.
Como la imaginación invita a concluir, los sensores de movimiento detectan cuándo un ser humano accede al recinto, ya que se mueve, y le proveen de luz para la consecución con éxito de sus fines.

Como es lógico, cuando no detectan movimiento, se apagan.

Y como también es lógico, la única forma de que uno consiga mear acompañado en todo momento de las bondades de Osram es moviendo insistentemente la cabeza hacia arriba y hacia abajo para que el puto sensor detecte movimiento y no te deje a oscuras y en cuclillas.


El que diseñó el descrito sistema debió de ser el único de toda la empresa que no hubo de pasar los 12.546 cursos de capacitación que se le exigen a todo nuevo trabajador:
-Curso de capacitación de comportamiento laboral
-Curso de capacitación de correcto archivo de documentos
-Curso de capacitación de correcto uso del correo electrónico
-Curso de capacitación de utilización de la herramienta Ergiol
-Curso de capacitación de utilización de la herramienta Argas
-Curso de capacitación de utilización de la herramienta MP
...y seguiría, pero ustedes no se merecen este trato.

Y sin embargo, fíjense. Puedo soportar las canciones de Melody en el autobús matutino. Puedo concebir que la formalidad y la burocracia me obliguen a perder horas y horas en interactivos cursos que me enseñan que aceptar regalos caros en el mundo empresarial está feo. Puedo intuir incluso que la situación en los baños fomenta mi creatividad (y popularidad, si decido organizar un concurso de estalagmitas urinarias) en la compañía.


¡¡¡¡Pero que me tengan capado el acceso a La Tremolina, eso, eso no hay quien lo soporte!!!!

lunes, 19 de enero de 2009

Resumen de noticias

Parece ser que Ana de las Tejas Verdes y Vladimir Putin han alcanzado un acuerdo por el que media Europa oriental dejará por fin de morirse de frío. Una lástima para la Merkel y algún que otro gobierno, que habían encontrado en la inminente selección natural una forma de acabar con el creciente paro. Pero una alegría para mi amigo Alberto, que el sábado agarra un avión a Sofia. "¡De vacaciones, tres semanas, a conocer Bulgaria!". Yo que él, me llevaba un saco de carbón y me costeaba el viaje.

De gas también ha hablado Amnistía Internacional. Y es que, según el Telediario, la organización ha demandado a Israel porque su ejército usa fósforo blanco cuando se va de colonias. Para el que no sepa lo que es el fósforo blanco, yo -que tampoco lo he visto nunca- concluyo que debe de ser algo parecido al Zyklon B. Sólo que el primero puede no matarte del todo: apenas dejarte tostadito a l'ast de por vida. Y el caso es que a la Convención de Ginebra no le gusta el fósforo blanco. Claro que, si consideramos como indicio lo mucho que le gustan a Israel los edificios de la ONU, ya podemos imaginarnos por dónde se pasará la Convención de Ginebra.

Se la pasará por el arco del triunfo de María Dolores de Cospedal. Para quien no sepa quién es María Dolores de Cospedal -yo tampoco la he visto nunca-, concluyo que es una señora que ha querido demostrar que no tiene los pelos en las piernas que se le presuponen por su consanguineidad directa con Don Pelayo, y, acorde con los tiempos, ha querido dedicar un jápiberdei mister président al ínclito Obama, ahora que está claro que el de la patata frita se quedará pa inaugurar hoteles en Colorado. Hoteles y cenas, ya que Obama, por lo visto, le dedica una esta noche. Y otra a un tal Joe Bidden, y otra al mismísimo Colin Powell. A ver si es que Obama es el único que no se ha enterado de que ha ganado él.
El asunto es que hoy Obama va a cenar tres veces. Qué tío, se las está cobrando todas juntas por su abuela keniata. Y entre que zampa o no, al angelito negro le ha dado por pintar de azul celeste una pared de una casa de acogida en Las Barranquillas de Washington. Qué quieren que les diga, allí los políticos agarran rodillos, y aquí los políticos enseñan rodilla. Pues oye, costumbres.

martes, 13 de enero de 2009

Lo primero es lo primero

Sacau me acaba de echar la bronca en forma de comentario en el artículo anterior, y tiene razón. No me he manifestado aún ante ustedes en este nuevo año de 2009. Y razones para hacerlo no me faltan. Pero qué quieren que les diga: es el consumismo, que me tiene embriagada y embargada en lo que al tiempo se refiere.
Me gustaría poder echarle la culpa a la nieve, pero no ha lugar. Mi única experiencia al respecto de la misma se ciñe a caminar el pasado viernes por la Nacional II (A-2 para los modernos), hundiéndome hasta los tobillos en el manto blanco en el que el autobús me había obligado a apearme tras una hora parapetada en su sistema de calefacción. "Va a llegar usted antes andando", me indicó el conductor. "Y a mí qué me cuenta, si yo lo que quiero es seguir atascada frente al edificio de Telefónica I+D, calentita, leyendo mi libro" me abstuve de responder. Y bajé al invierno ruso, a caminar por la estepa huyendo de los bolcheviques, con varios pasajeros exploradores más y sin sherpa ninguno.

Pero lo primero es lo primero, que me enrollo. Para todos aquellos de quienes no disponía de dirección postal actualizada y conocida, dejo aquí mis mejores deseos. Máma: si pinchas en las fotos, se hacen grandes.
Observe el lector que La Tremolina, una vez más, erigiéndose como ejemplo de mujer moderna y activa que es consciente del mundo en que vive, les felicita como les felicita. Mucho Obama, mucho Obama, pero en los tiempos que corren mejor es estar a buenas con Mao.

Haz clic en la foto para verla a tamaño granduno

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miércoles, 31 de diciembre de 2008

Principios y finales

Hoy La Tremolina cumple un año. Parece que fue ayer (que dice la frase hecha y rehecha) cuando una se ponía enfrente de esta cosa "elija fondo > personalice texto > ya tiene su bló" y le daba por escribir sobre la vuelta del break-dance (poco iba a saber yo entonces que Buenafuente, como siempre, me copiaría de cara a Eurovisión >D).

En este rato, han sucedido diversas banalidades de las que les he ido informando puntualmente, y ustedes han ido surgiendo de entre la nada (unos por coacción, otros por generación espontánea) y se han acomodado entre estas páginas, para regocijo de su dueña. A este respecto, quiero entregar públicamente el Sugus de Piña de Oro a la Sra. Díaz, que calladita, calladita, encabeza el ranking de oteadores tremolineros, desde su Rostock de adopción. O eso, o las cincuenta y tantas visitas al mes provenientes de Rostock se deben a un club de fans del que no tengo constancia. Asimismo gracias a Barcelona y a Santiago de Chile, que se disputan el segundo puesto. Muchas gracias igualmente a los que pasean de vez en cuando, y, por supuesto, a los comentaristas más y menos habituales, que son la sal del ciberespacio. No me olvido del visitante de El Puerto de Santa María, ese que probablemente llegó por error y que nunca volvió a pisar, y que tiene artículo en su honor y todo.

En fin. El año termina, La Tremolina hace pucheritos en su cuna, y cada cual tiene su forma de celebrarlo. En Valencia tiran petardos y queman ninots. En Israel también. En Madrid nos apechugamos unos contra otros en la Puerta del Sol para ahorrar calefacción.

Sin embargo hoy, en que La Tremolina cumple un año y que el mundo celebra el fin del mismo y la llegada de uno nuevo, es también el día que ha escogido mi semiabuela para morirse. Cae así el penúltimo bastión castizo, la penúltima representación del habla chulapón, la penúltima persona que me preguntará por "el que me acompaña", en lugar de preguntarme por "mi novio". Y que me dirá que qué buen mozo, y que "me lo administre". "Porque anda, maja, es muy bonito que a una le digan lo lista que es, y lo maja que es, y que es la más guapa del mundo, aunque no lo sea". Cae mi semiabuela y serán ya pocas las personas en el mundo que tengan amigas que la visiten cada tarde.

Así que permítanme que me retire unos minutos entre bambalinas. Por mi parte, y hacia ustedes, sólo me queda insistir en la misma idea: Gracias por venir.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Patitas de rana y otras reflexiones

En el artículo anterior, que es el que ustedes encuentran después de este (misterios del espacio-tiempo), hay un comentario en el que se me emplaza a lamerme las heridas a base de batracios.

La forma de la exhortación ha anulado completamente mis capacidades psicomotrices durante un total de cuatro segundos, y ha conseguido que se tambaleen con tremenda virulencia los pilares sobre los que se asientan las verdades universales que he aprendido en la infancia.

Sana, sana, patita de rana. ¿Cómo que patita de rana? ¡patita de rana? ¡El sintagma que corresponde a esta locución siempre ha sido culito de rana! ¡Culito de rana, caballeros!

Comprendo que algunos de ustedes puedan encontrar mi reacción desmedida. Pero las tornas de su punto de vista cambiarán drásticamente si les digo que no hace ni dos semanas que mis oídos captaron la siguiente expresión:
sana, sanita, culo de ranita

Ante la gravedad del hecho, y la constatación de que existe un mundo plural a este respecto, no puedo sino iniciar una investigación profunda que trace las fronteras paralingüísticas del asunto, a fin de que la sociedad hispanohablante sepa en cada momento qué combinación utilizar en sus viajes por esta nuestra vasta geografía.



Entretanto, me he entretenido pensando en las Olimpiadas. En lo aburrido que tiene que haber sido retransmitir la natación en los Juegos Olímpicos de este año.
Y los jamaicanos. También he pensado en los jamaicanos. Que pa qué corren tanto, si al final siempre van a encontrar agua.