Efemérides

1 de febrero: Nace Norman Rockwell (1926)

martes, 4 de octubre de 2016

La vuelta al cole

Hace como un año que no me retrataba por la presente. Esto se manifiesta en que me ha costado dios y ayuda "loggearme": ni me acordaba del usuario, ni me acordaba de la contraseña, ni me acordaba de nada. Pero El Altísimo en su sabiduría ha decidido que ya tenían ustedes bastante con lo que tienen, y que sin su tremolina no se podían quedar. Y aquí estoy.

Y vengo a deciros, hermanos, que he vuesto al cole. Sí. O eso creo. Porque mi ficha sigue diciendo que "matriculación en trámite", pero en la secretaría me han dicho que habiendo pagado, considéreme matriculada. Que el trámite es un mero trámite. Así que tengo plena patria potestad para erigirme en estudiante UNED. Y aquí estoy.

Lo primero que puedo decir es que la universidad no ha cambiado tanto de hace 18 años a ahora. Su página web y los servicios que ofrece a través de ella parecen ser los mismos. Qué dolor de muelas, en pleno 2016. Entre los grafismos ryanair y la concepción técnica, me juego el cuello a que, si busco, me encuentro con ofimática como asignatura optativa.

Lo segundo que puedo decir es que, habida cuenta de que mis nuevos estudios pertenecen a la facultad de Filosofía, yo daba por hecho que íbamos a estar cuatro gatos ahí: yo, una perroflauta de Jerez, un alemán en busca del sentido de la vida, y el clásico presidiario. Pero he abierto la página con los listados de los de primero y somos como en la película: trescientos. No sé si es que esta carrera se ha puesto de moda en Alcalá-Meco, o que eso de que con la crisis a la gente le da por estudiar es francamente indiscriminado.

Y en fin, que digo yo de mili y de matricularme de primero, pero eso no es así exactamente. Como yo tengo que comer, y tengo que venir a una oficina, no es que me haya apuntado así al mogollón a todo un primero de carrera como cuando éramos jóvenes. No, qué va. Me he apuntado a dos asignaturas: una en el primer cuatrimestre, y otra en el segundo. Así, con tranquilidad, na más que pa que me den el carné de estudiante y pueda por fin visitar la Biblioteca Nacional, y que me salga más barato el cine. Y para tener un aliciente intelectual en la vida: he echado cálculos y, si me aplico y progreso adecuadamente, en veinticuatro años tengo la licenciatura. En veintitrés y medio, si me convalidan Lingüística. Siempre y cuando el año que viene no decida pasarme a Historia porque la cuestión antropológica no me acabe de convencer, claro. En ese caso, tendría el bachelor of arts como regalo de jubilación aproximadamente.
Si esto no es planificar a la suiza, que venga el mismo dios del principio de la crónica y lo vea.